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Se tenía que decir… Gobernadores a las fuercitas con López Obrador. Por: Santiago Cárdenas. Destacado

03 Ago 2020
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Diez gobernadores, bueno, nueve, decidieron jugar a las fuercitas con el presidente Andrés Manuel López Obrador. Los mandatarios estatales están aprovechando los constantes desbarres del subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, para empezar a medir fuerzas con el gobierno federal de frente al proceso electoral del próximo año.

 

Los gobernadores de Aguascalientes, Coahuila, Colima, Durango, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Nuevo León y Tamaulipas, demandaron al gobierno federal “la salida inmediata de Hugo López-Gatell y que se ponga al frente a un experto en la materia, con conocimiento y humildad para entender en toda su dimensión los temas de esta crisis de salud tan grave como la que estamos atravesando”. La exigencia de los mandatarios fue plasmada en un escrito en el que figura también la firma del gobernador de Chihuahua, aunque éste se deslindó públicamente.

 

Los gobernadores firmantes, todos de oposición, argumentan que “nuestro país atraviesa una de las peores crisis de su historia, resultado de un manejo errático de la epidemia y de la falta de respuestas eficaces para frenar una brutal caída económica, que ha dejado sin ingresos a millones de familias mexicanas”.

 

Sobre el tema de la crisis sanitaria, los mandatarios expresan que “no tiene un final a la vista, y sin duda es responsabilidad de quien ha dirigido y decidido la estrategia de contención y atención, quien optó por el uso político de la gestión de la epidemia antes que privilegiar la vida, la salud, la unidad nacional y dar una verdadera respuesta de Estado”.

 

Los gobernadores tienen razón para estar enojados con López-Gatell. Los mandatarios estatales interpretan que hoy que el país registra más de 47 mil muertes por el COVID-19 y se ubica en el tercer lugar mundial por el número de fallecimientos a causa del coronavirus, el subsecretario busca trasladar la responsabilidad del manejo de la epidemia a los gobiernos estatales y municipales.

 

Los gobernadores no están de acuerdo con un semáforo sanitario que, afirman, “ha asfixiado las economías locales porque nunca se quiso atender esta epidemia de manera coordinada y con recursos extraordinarios”.

 

Esos son los señalamientos públicos. En privado, un número mayor de gobernadores, incluso del propio partido en el poder, han manifestado su desacuerdo con López-Gatell. La soberbia en su comportamiento ha llevado al subsecretario a asumir actitudes altaneras, desafiantes y amenazantes frente a los gobernadores, y varios de ellos han decidido no tomarlo en cuenta para distintas decisiones en sus respectivas entidades.

 

Sin embargo, López-Gatell representa al presidente López Obrador en el manejo de la pandemia. El subsecretario cuenta con todo el apoyo del presidente, quien difícilmente cederá a la presión de los nueve gobernadores.

 

Si López Obrador decidiera remover al subsecretario le estaría otorgando puntos valiosos a la oposición en el juego electoral rumbo al año próximo. Si el presidente cede, los gobernadores toman fuerza.

 

Por el contrario, si el presidente respalda a López-Gatell, como se prevé ocurrirá, mantiene su fuerza frente a la oposición. Sin embargo, en ese escenario, el presidente y su gobierno terminarán cargando con la mayor parte de la responsabilidad en los resultados que arroje la pandemia en México, los cuales no serán nada buenos.

 

Como el presidente le otorga un mayor peso específico al tema electoral, asume que la protesta de los gobernadores busca debilitar a su gobierno frente a la elección intermedia del próximo año. Los gobernadores buscan dejar claro que la mayor parte de la responsabilidad en el manejo de la pandemia corresponde al gobierno federal, en este caso a López-Gatell.

 

López Obrador no cederá, y acusará a los mandatarios estatales de conservadores y de oponerse a la estrategia federal para atender la pandemia porque se han afectado sus intereses.

 

El gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, afirmó que López-Gatello ya no cuenta con el respaldo ni la confianza de los gobernadores a quienes ahora el subsecretario busca culpar “de su mediocridad e irresponsabilidad”.

 

Aseguró que los gobernadores de los estados han enfrentado la pandemia “solos” y que lo único que ha hecho López-Gatell “es generarnos problemas, generarnos complicaciones y generar información cruzada que en nada ayuda a enfrentar la pandemia”.

 

El gobernador también criticó al subsecretario de Salud por la advertencia hecha a los gobernadores sobre una posible sanción en caso de que decidan cambiar el semáforo epidemiológico. “Lo que no entiendo es por qué sigue ahí si todo lo que ha hecho ha ido cayendo por su propio peso, y ahora su último intento es querer culparnos a los gobernadores de su mediocridad, de su irresponsabilidad y de la manera en que ha estado manejando la pandemia”, agregó.

 

El juego de las fuercitas abre el proceso electoral de 2021. Los gobernadores han lanzado su primera jugada para debilitar al gobierno federal. Difícilmente el gobierno de López Obrador caerá en la trampa, y por el contrario se espera que en breve dé un revés de fuerza para aplacar la rebelión en los nueve estados.

 

Como resultado de esta primera jugada, López-Gatell dejará de ser interlocutor confiable para los gobernadores, y el gobierno federal asumirá los resultados del manejo de la pandemia. Buen intento, aunque en realidad hace falta mucho más que eso para tambalear al gobierno.

 

Sin embargo, quien se va entre las patas es López-Gatell. Su carrera está en juego. Él debe entender que hay vida más allá de este sexenio, y que su carrera pasa por terminar bien la encomienda que hoy tiene. A lo mejor la decisión no debe ser del presidente. López-Gatell debería pensar más en su futuro.

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