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Se tenía que decir… 50 mil muertes, y contando. Por: Santiago Cárdenas. Destacado

07 Ago 2020
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El manejo de la pandemia en México ha dejado mucho qué desear. Con más de 50 mil muertos a causa del coronavirus, nuestro país se ubica en el tercer lugar mundial por el número de fallecimientos, con un índice de letalidad de cerca del 11%.

 

Esa, simplemente esa, es la realidad. Lo demás, lo que cada día intenta el gobierno federal en sus conferencias de prensa vespertinas, es un mero intento propagandístico para hacer creer a la población que el coronavirus en México está controlado.

 

No sólo no está controlado, sino que está desbordado. A pesar de ello, el gobierno de México repite como mantra que “la curva está aplanada”, que “la pandemia está domada” y que “vamos a salir adelante”. Los esfuerzos gubernamentales están más enfocados en cuidar su imagen que en atender las carencias que ha exhibido el COVID-19.

 

El presidente Andrés Manuel López Obrador y el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, se resisten a usar cubrebocas, a pesar de que todas las instancias de salud en todo el mundo lo recomiendan como un artículo que ayuda a la prevención del virus. “Voy a usar el cubrebocas cuando se acabe la corrupción en México”, señaló el mandatario en un desplante para hacer frente al Partido Acción Nacional, que exigió al presidente usar el cubrebocas.

 

A la población en general no le parece adecuado que el presidente no use cubrebocas en eventos públicos. De acuerdo con los datos que arroja una reciente encuesta nacional elaborada por el periódico Reforma, el 77% de los mexicanos está en desacuerdo con que López Obrador no utilice cubrebocas en sus actos públicos. La mayoría de los encuestados piensa que el cubrebocas es efectivo para prevenir el contagio de coronavirus, y 9 de cada 10 estarían a favor de que su uso fuera obligatorio.

 

En un país que registra más de 50 mil muertes de manera oficial, y que podría triplicar ese número, la preocupación principal del gobierno debería ser encontrar la manera de parar la alta letalidad del virus. En México no es el caso. Los argumentos van desde que el porcentaje de camas disponibles para atender a pacientes de COVID-19 no representa una emergencia, hasta que el número que vale es el porcentaje de muertes por millón de habitantes. O sea, a México se le permite tener un elevado número de muertes por COVID-19 porque su población es alta, según el criterio gubernamental.

 

La encuesta publicada indica que a pesar de las señales encontradas que ha enviado el gobierno federal sobre la necesidad del uso del cubrebocas, el 78% de los entrevistados a nivel nacional respondió que lo utiliza siempre o casi todo el tiempo al salir de casa.

 

51% de los entrevistados asegura que México está entre los países que peor ha enfrentado esta crisis, y 40% atribuye la alta cifra de muertes a una mala conducción por parte del gobierno. El 43% de los encuestados desaprueba el manejo que ha tenido el presidente en esta crisis.

 

A pesar de que los esfuerzos gubernamentales se han enfocado en cuidar su propia imagen para hacer creer que la situación es muy distinta a la realidad, lo cierto es que el mal manejo de la crisis terminará afectando al presidente y a su partido rumbo a las elecciones intermedias, e incluso las presidenciales de 2024.

 

De acuerdo con los datos arrojados por la encuesta, 53% de los mexicanos piensa que el manejo que ha tenido el presidente respecto a la pandemia de coronavirus perjudicará a su partido, contra 32% que cree que le ayudará. A poco menos de un año de las elecciones intermedias de 2021, 87% manifiesta que la inseguridad será muy importante en su decisión de voto, seguido por la economía con 82%, y el manejo de la pandemia con 76%.

 

El mal manejo de la pandemia por parte del gobierno no sólo tiene que ver con aspectos sanitarios. 51% de los encuestados reportó haber dejado de recibir ingresos, y 42% ha sufrido una reducción en su sueldo a causa de la pandemia.

 

De abril a agosto, el porcentaje de personas que afirma conocer a alguien que ha sido diagnosticado con coronavirus pasó de 4% a 61%. De igual forma, 48% conoce a alguien que ha fallecido a causa del virus, y 20% de aquellos que han requerido atención hospitalaria no relacionada con el COVID-19 reportan que no pudieron recibirla.

 

Los datos muestran una realidad muy diferente a la que nos pintan cada tarde. La realidad, nuevamente la realidad, vuelve a desmentir a un gobierno que se esmera en aparentar que las cosas van bien, cuando en realidad van de la chingada.

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