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Desde San Lázaro. La inmunidad de rebaño cobrará cientos de miles de muertos. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

21 Ago 2020
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Mientras que el linchamiento mediático de adversarios del régimen sigue en el caso Lozoya, la pandemia continúa cobrando victimas mortales en una propagación sin freno hasta que se  alcance la inmunidad de rebaño, es a lo que le apuesta el gobierno de AMLO, ya por la vacuna que llegará el primer semestre del año que viene, ya por la selección natural de la supervivencia del más fuerte.

 

Es decir el gobierno le apuesta a que se mueran los más débiles, los enfermos y en general la población más vulnerable, antes que aplicar masivamente las pruebas de detección.

 

Suena cruel pero esa es la realidad. Así que si las cifras oficiales rondan los 60 mil muertos y la realidad diga que por lo menos son 150 mil,  en un par de meses más hay que multiplicar estas cifras por dos tantos.

 

Desde luego, los responsables de los crímenes de lesa humanidad,  tienen nombre y apellido y tal como ha sucedido con muchos funcionarios públicos que han creído que los cargos son eternos, llegará un día que dejen de serlo y entonces el juicio de la historia y los procesos penales los comenzarán a perseguir por el resto de sus vidas

 

Qué dicen los científicos en relación a la visión y responsabilidad  que tiene el gobierno en torno al combate del Covid-19. La doctora Laurie Ann Ximénez-Fyvie apuntó en un artículo en el Reforma,  que las autoridades de salud se resignaron a ser espectadoras de la catástrofe ya que sus acciones  pasaron rápidamente de la insuficiencia a la negligencia.

 

Tan solo 14 días después de reportarse los primeros casos en México, López-Gatell declaró que sería “demasiado complicado” seguir tratando de rastrear los casos y contagios. De la ilusión de un posible control a la vigilancia centinela, modelo que proporciona cifras generales y estimaciones, que evidentemente no está diseñado para controlar un fenómeno de la magnitud y complejidad de esta pandemia, se pasó a que “el darwinismo social hiciera su tarea”.

 

El 7 de marzo, López-Gatell declaró: “La estrategia que seguimos es de mitigación, no de contención. México […] no tiene aspiración alguna de que el virus se va a detener”. Permitir que una proporción crítica de la población se infecte, con la idea de que quedará naturalmente inmune a la enfermedad una vez que la infección se resuelva, se conoce como “inmunidad de rebaño” o “inmunidad comunitaria”. En la práctica, el fenómeno de inmunidad de rebaño se refiere con frecuencia a la vacunación y no a permitir intencionalmente que las personas enfermen. Lo anterior es aún más pertinente tratándose de enfermedades con altos índices de transmisión y letalidad como COVID-19.

 

La Escuela de Salud Pública de la Universidad Johns Hopkins señaló que para lograr una inmunidad de rebaño efectiva contra COVID-19, se necesitaría que entre 70 y 80% de la población adquiriera inmunidad. La evidencia científica con la que se cuenta en este momento, indica que llevaría más de un año y medio para que entre el 70 y 80% de la población adquiriera inmunidad natural y que se diera así una inmunidad de rebaño efectiva sin vacuna.

 

Apunta la especialista que las cifras ocultas, las interpretaciones sesgadas y las verdades a medias son graves, pero el mayor error es otro: para que en México —con una población aproximada de 127 millones de habitantes— se pudiera dar una inmunidad de rebaño efectiva por medio de la infección natural masiva de la población, tendrían que infectarse en el transcurso del siguiente año y medio, entre 88.9 y 101.6 millones de personas. De ellas, entre 13.3 y 15.2 millones requerirían hospitalización, entre 4.4 y 5.1 millones alcanzarían un estado crítico y tendrían que ser tratadas en unidades de terapia intensiva con ventilador (8,231 a 9,407 cada día durante los siguientes 18 meses). Entre 3.5 y 3.8 millones de personas morirían.

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