Los datos económicos prospectivos que se van actualizando con los datos observados nos señalan que no estamos tocando fondo en lo económico, nos señalan que apenas nos asomamos al abismo y los datos que empezamos a conocer de las proyecciones presupuestales para el 2021 así lo confirman.
En las prospectivas estratégicas existen elementos que son portadores de futuro y sirven para poder estimar el comportamiento de las principales variables económicas y estos en la mayoría de los casos son recesivos, que no tienen por qué ser tomados como negativos, son lo que son y no tienen que tener interpretación política y por lo mismo, no tendría que ser sujetos a especulación como se ha hecho por la actual administración.
De acuerdo a datos que son hechos, nos dicen que la economía mexicana entra en una situación crítica de flujo de efectivo y que esto tiene signos, no de coyuntura, sino de carácter estructural. Los recortes del presupuesto draconianos de la actual administración, la caída en la recaudación, la contracción de la inversión productiva y de infraestructura y la caída en un 25% de la producción diaria de petróleo crudo por debajo de un millón seiscientos mil barriles de petróleo, que es natural, no política principalmente por el declive de la producción de Cantarell en la sonda de Campeche, elementos que nos indican que el año próximo, podemos tener una caída del PIB de entre -3 y -5%.
Con ello, tendríamos tres años con decrecimiento de 0.1 % para 2019, de -8 o -12% para 2020, y de -4 o -5% para 2021, acumulando para este sexenio alrededor de 15% de decrecimiento para el primer trienio de la presidencia de AMLO.
Y ahondamos un poco, el signo del gobierno de transición y ajuste de Miguel de la Madrid y de Salinas de Gortari, fueron los recortes sistemáticos del presupuesto público para poder hacerlo financiable, recordar que par 1988 el déficit primario representaba el 8 % del PIB, y para 2005, con los gobiernos del ajuste, solamente eran en 2005, el déficit público y los Requerimientos Financieros del Sector Público representaron 0.2 y 1.7% del PIB.
En los criterios generales de política económica para el año 2020 se estimó un superávit primario equivalente a 0.7% del PIB, de que en esencia contempla como uno de sus pilares mantener la estabilidad macroeconómica a través de un manejo responsable de las finanzas públicas. En este sentido, el programa económico para 2020 se elaboró en estricto apego a los principios de responsabilidad y disciplina fiscal que establece la LFPRH.
Destacando que la disciplina fiscal es un criterio cíclico y no anti-cíclico y estoy completamente de acuerdo con el presidente, que la estabilidad de las finanzas públicas es indispensable para nuestro país y para proteger los salarios reales de los trabajadores y el poder de compra del pueblo.
El problema es que estos recortes se dan de manera ideológica para sustentar sus acusaciones de campaña y que provocaron la salida de su primer Secretario de Hacienda Carlos Manuel Urzúa Macías, que reconoció que los gobiernos anteriores incluido el que entrega, de Enrique Peña Nieto, se habían ajustado mucho el cinturón y que no había mucho espacio para recortar y a pesar de ello el presidente AMLO de manera, ya lo dijimos, draconiana, recortó el 34% el presupuesto para el 2020, lo que ocasionó la recesión del primer trimestre, antes de la pandemia, junto con la cancelación de obras emblemáticas del México del siglo veintiuno.
El último recorte de subsecretarias, sin mayor evaluación, sin duda son recesivas y disminuye la capacidad efectiva de ejecución del gobierno para sus actividades sustantivas, sin duda Irma Eréndira, secretaria de la función pública atina con lo relevante de la discusión, pero se equivoca de interlocutor y de tema.
Con quien debe de discutir la Secretaria es con el presidente, no con NEXOS, en donde el presidente es el principal impulsor del gobierno mínimo, que no del Estado, que ni con las reformas estructurales pierde un ápice de su responsabilidad constitucional, lo que cambia es su forma de ejercerlo, no de manera propietaria o estratégica, sino regulatoria, apoyado con órganos técnicos independientes o constitucionalmente autónomos, como consejeros especializados del gobierno que fortalecían su capacidad de regulación institucional y con mayor apertura a la competencia y participación social.
Con la amenaza de AMLO de continuar recortando el gasto corriente, lo que realmente disminuye son las capacidades institucionales para ejercer efectivamente la regulación, un ejemplo la insípida reforma en Oaxaca y Tabasco para prohibir la venta a niños, niñas y adolescentes de botanas, confetis y colaciones, que no comida chatarra, sin recursos institucionales, va a ser, además de inútil y a todas luces violatoria de los derechos de los ciudadanos, imposible de verificar y menos sin dinero, lo que ha ocurrido con la prohibición de venta a menores de cigarros y bebidas alcohólicas, muy poco efectiva.
