El saldo de la feria de presiones y la danza de incentivos que corrieron en los pasillos del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, a cargo de Felipe Alfredo Fuentes Barrera, ponen en riesgo la sucesión presidencial y, en consecuencia, el legado del presidente Andrés Manuel López Obrador.
Parece una exageración, pero quizá nos quedemos cortos tras lo que se vive en el proceso de selección de la dirigencia nacional del partido en el poder, Morena, y la forma desastrosa como se corrigió la plana al Instituto Nacional Electoral al otorgar y cancelar registros a los nuevos partidos políticos nacionales.
Tenemos constancia de que el presidente de la República no se metió, no presionó y no dio línea a los magistrados del tribunal electoral, pero sí lo hicieron sus personeros, ¡con agenda propia!
El balance: suceda lo que suceda en Morena, será un partido dividido y polarizado al interior, derivado de una lucha cruenta entre “los puros”, facción radical dispuesta a tener un presidente nacional que impediría el ascenso de los “ex priistas salinistas”; y cuando AMLO incline la balanza para la postulación de su sucesor, los excluidos ya tendrá su propio partido político para disputar el poder político al margen del partido oficial.
Así es, el senador Ricardo Monreal ya tiene un partido político para ser postulado a la presidencia en Fuerza Social por México, impulsado por Pedro Haces, dirigente de la central obrera de la 4T que escindió a la CTM; mientras que Marcelo Ebrard y Esteban Moctezuma podrían tener partido con el que le regalaron a Elba Esther Gordillo y su yerno. No olvidemos que la corriente disidente sindical que promueve la política contemporánea de Porfirio Muñoz Ledo se denomina MxM para convertirlo a conveniencia en Maestros por Moctezuma o Maestros por Marcelo, según se ofrezca.
Los magistrados pertenecientes a la peor y más burda camada en la historia del TEPJF, propician con sus acciones que desaparezca el tribunal especializado y vuelva a ser una sala de la también vilipendiada Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Veamos algunas de sus inconsistencias. Negaron el registro a México Libre de Margarita Zavala cuya aparente falta era que el 8 (ocho) por ciento de sus ingresos tenían dudoso origen no por su proveniencia, sino por el instrumento de recaudación con tarjeta, mientras que hicieron de la vista gorda frente al 22 por ciento de ingresos oscuros del partido de Elba Esther y la cuarta parte de ingresos no declarados del partido de Pedro Haces. El criterio para salvar a unos era suficiente para que la derecha liberal tuviera nuevamente partido.
Pero eso fue menos grave que concederle un nuevo instrumento de mercado político y presión a Elba y su yerno, partido político que además del manejo mal administrado de ingresos inexplicados, se le comprobó el uso masivo de dádivas, el acarreo ostentoso, la presencia de personajes vinculados a distintas expresiones de la delincuencia entre los expriistas y expanistas que lo integran, según denuncia a la que tuvimos acceso, al grado de que el INE dio vistas a la fiscalía electoral contra ese partido.
Andrés Manuel López Obrador no pagó favores a Pedro Haces ni a Elba Esther. Sus colaboradores con “agenda propia” intervinieron y un tribunal electoral corrupto y sin principios, le echaron varios alacranes al seno. Si no mete orden el presidente, se cumplirá la máxima de que “manda, pero no gobierna”.
