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Desde San Lázaro. Morena llegará quebrado a las elecciones. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

21 Oct 2020
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Las lecturas de los resultados electorales en Coahuila e Hidalgo deben sacarse de la pista del análisis simplista de que fue un voto de castigo a Morena y al PAN por un levantón en las preferencias electorales del Revolucionario Institucional.  Lo cierto es que hay múltiples factores que incidieron en los resultados. Desde aspectos locales hasta nacionales. La selección de candidatos es un elemento fundamental en este análisis, amén del trabajo en tierra que hicieron los candidatos y los mismos partidos políticos.

En Morena, cómo lo hemos dicho en este mismo espacio, el principal adversario político que tiene, son ellos mismos, las luchas fratricidas son de tal envergadura que impactan necesariamente en las actividades de proselitismo del voto, amén de que los simpatizantes jalen  con un candidato que no fue el suyo.

Lo que ocurrió en Coahuila e Hidalgo es un grave aviso de lo que sucederá en las intermedias del 2021 y aunque se haga una estupenda operación cicatriz en Morena, con la gente que apoya a Porfirio Muñoz Ledo, lo cierto es que a la postre muchos de ellos no van a apoyar a Mario Delgado.

En contraparte, emergen tres nuevos partidos políticos que en teoría apuntalan el proyecto de AMLO, pero en la realidad se fragmentarán los votos y en caso de que estos nuevos partidos presenten candidatos diferentes, pues los resultados serán contrarios a los partidos alineados al poder.

Las cosas no son mejores en los partidos de oposición. Mientras que el PRI tomó un tanque de oxígeno en las elecciones locales de Coahuila e Hidalgo, el PAN se diluye entre las manos de Marko Cortez, quien ha tenido un liderazgo muy timorato y en muchos casos ha mantenido un mensaje incoherente, alejado de ser un auténtico contrapeso del ejecutivo federal, con ello se diluye el poder del partido que para muchos, puede ser una opción real para millones de mexicanos.

En cuanto al PRD y MC tienen la opción de ser factores de protagonismo en las elecciones del próximo año, siempre y cuando consideren alianzas estratégicas incluso con personajes como Margarita Zavala y Felipe Calderón.

Veremos qué ocurre en el reacomodo de sus fichas de López Obrador, más ahora que tiene tres nuevas más a su favor, aunque estas opciones, por su ADN  van a terminar traicionándolo.

Lo peor que le puede suceder al presidente de la República, a Morena y a sus satélites es dejarse llevar por el análisis simplista de lo que ocurrió en los dos estados donde hubo elecciones, dándole más meritos de los que le corresponde al PRI, en lugar de emprender una cruzada nacional entre los Morenistas para dejar atrás sus diferencias en aras de la consolidación de ese partido como una opción real de cambio y con viabilidad por lo menos para las próximas tres décadas.

Mientras ello ocurre, estamos viendo como la polarización interna corroe como un cáncer a Morena, y los encargados de extirpar ese tumor voltean hacia otro lado queriendo tapar el sol con un dedo.

El principal enemigo de AMLO y Morena está entre sus propias filas. Hay una tesis que circula entre los mal pensados en relación de que el presidente se quiere deshacer de Morena y por ello impulsó a tres partidos políticos nuevos.

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