Alfonso Durazo Montaño saltó a la fama pública por ser secretario particular de Luis Donaldo Colosio. Es uno de esos personajes a los que llamaron “las viudas de Colosio” después del magnicidio que cortó la vida de quien se perfilaba para ser presidente de la República en 1994.
De Durazo se volvió a saber cuando en el año 2000 Vicente Fox lo nombró su secretario particular y posteriormente coordinador de Comunicación Social. Renunció al gabinete en 2003 entre críticas al foxismo, y tres años después manifestó su apoyo al entonces candidato a la Presidencia, Andrés Manuel López Obrador.
Alfonso Durazo fue nombrado secretario de Seguridad y Protección Ciudadana por el presidente López Obrador no porque supiera o conociera del tema, sino porque en los últimos 14 años mostró lealtad al proyecto lopezobradorista.
Hoy que Durazo anuncia su salida del gabinete con la intención de buscar la gubernatura de Sonora, a nadie le extraña que los resultados en la seguridad pública del país sean más que pésimos: en este año se registran aumentos en los homicidios dolosos, los feminicidios y en los delitos cometidos por la delincuencia organizada.
Como también era de esperarse, los malos resultados fueron matizados por Durazo y respaldados por el presidente. A Durazo le urge desprenderse del cargo, y el presidente anunciará a su relevo hasta finales de mes, cuando vence el plazo para que quienes aspiran a un cargo de elección popular se separen de la administración pública.
Da igual a quien pongan en el cargo. En realidad, la estrategia para combatir la inseguridad y a la delincuencia organizada no cambiará y Durazo podría ser sustituido por cualquier persona que muestre lealtad al presidente. De hecho, eso es lo que López Obrador privilegiará para el nombramiento.
Durazo presume que la estrategia de seguridad ha funcionado. La realidad es muy distinta, y los números muestran que hoy el país es más inseguro que en el sexenio anterior, e incluso que el año pasado. En los primeros 9 meses de 2020 se registraron en el país 26 mil 231 homicidios dolosos, 1% más que en todo 2019; 724 feminicidios, 0.4% más que en todo el año pasado; y 132 delitos cometidos por la delincuencia organizada, 29.4% más que los ocurridos en 2019. Si a esto le llaman éxito, es fácil entender que el gobierno tiene extraviada la brújula.
Los homicidios dolosos crecieron este año en 10 estados: Hidalgo, Durango, Chihuahua, Campeche, Michoacán, Sonora, Guanajuato, Yucatán, San Luis Potosí y Zacatecas. Por su parte, el feminicidio, que se encuentra en los niveles más altos desde que se tiene registro, creció en Nayarit, Michoacán, Colima, Baja California Sur, Tlaxcala, Yucatán, Baja California, Guanajuato, Durango, San Luis Potosí, Estado de México, Chiapas, Oaxaca y la Ciudad de México. En estos dos delitos, durante los primeros 22 meses de la actual administración se registraron 65 mil 580 homicidios dolosos y feminicidios, cifra 10.9% mayor a la registrada en los 22 meses previos.
De acuerdo con las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, los delitos de delincuencia organizada también aumentaron este año: el número de carpetas de investigación por delincuencia organizada pasó de 102 en 2019 a 132 este año, lo que representa un incremento de 29.4%. Son cifras oficiales, por lo que no hay lugar para que en algún momento se haga alusión a “otros datos”.
La interpretación que Durazo y el presidente López Obrador le dan a estas cifras es de mejoría. Según ellos, vamos bien, aunque en realidad vamos pésimo. La inseguridad a todo lo que da, y el gobierno acusando a los periodistas que no hablan bien de él.
La organización Observatorio Sonora por la Seguridad señaló que los homicidios dolosos registraron un incremento de 45% durante el primer trimestre de 2020, respecto del mismo periodo del año anterior. Los sonorenses esperaban que la seguridad pública mejorara en la entidad y los índices delictivos disminuyeran, como una muestra de trabajo eficiente por parte de Durazo. Aspira a gobernar Sonora y fue incapaz de darle buenos resultados a los sonorenses.
Durazo cuenta con la bendición presidencial para contender por Sonora. Muy probablemente gobernará aquella entidad, porque López Obrador respaldará su campaña. El premio a la ineficacia, a la ineficiencia y a la fe ciega es la gubernatura de Sonora. Pobre Sonora.
