Los resultados que nuestro país tiene durante el curso de la pandemia a lo largo de todo el territorio nacional y los efectos muy agresivos del “corona-bicho” hacia nuestra población, han ido desgastando a la actual administración federal, no por la pandemia de Covid-19 en sí, sino por el pésimo manejo de política pública en materia de salud y la incapacidad del responsable de atender este riesgo sanitario, Hugo López Gattel.
La Secretaria de Salud cumple cabalmente con lo que exige el Presidente a sus empleados, 10% de capacidad y 90 por ciento de lealtad a la actual restauración del viejo modelo de economía mixta burocrática e ineficiente, aunque implique pésimos resultados al ser México el tercer o cuarto lugar de muertes diarias por el virus, 544 personas, solamente por detrás de EE.UU. que reportó 1108 muertos y de la India que reporta 774 fallecimientos, de Brasil no se reportan datos, teniendo una tasa de letalidad de 9.8%, muy por encima de la mundial que es cerca del 3% (OMS), casi con el millón de contagios(SS, México) y con un reporte de sospechosos record que rebasa las 100 mil personas.
Muy lejos quedan los días en donde el subsecretario y el presidente celebraban la doma de la pandemia y rebasados por mucho su pronóstico sobre el comportamiento en nuestra población, al parecer a lo único que le atina el Presidente de México es al béisbol, porque ha fallado en economía, en seguridad y por lo que se ve ni a los resultados electorales en los Estados Unidos en donde Peña si atinó.
Por mucho menos ya hubieran corrido a López Gattel y a su jefe Alcocer, pero la lealtad es la lealtad.
Pero lo que sabemos sobre el comportamiento de la pandemia a nivel mundial nos dice que este bicho va a estar en el mundo por mucho más tiempo del esperado, con la confirmación de que llegamos a 49 millones de contagios y 1.3 millones de muertos, pero lo más importante es que son ya más de 32.4 millones de personas recuperadas, que podemos decir que están inmunizados.
Las buenas noticias que el corona-bicho presenta un lento proceso de adaptación al solamente poder identificar una mutación de la cepa original, la europea, y que el índice de recontagio de personas es muy, pero muy bajo, no siendo ello una preocupación actual para el mundo y de acuerdo a los datos reportados en nuestro país, no se reportan o no se identifican, es decir que las personas que se recuperan del bicho no se vuelven a contagiar, esto no quiere decir que los recuperados no deben de guardar la sana distancia, las medidas preventivas y de higiene.
Bajo este comportamiento mundial podemos esperar que la epidemia actual del Covid-19 siga acelerando su ritmo de contagio y que con la tasa tan alta de letalidad que tenemos en nuestro país, también los fallecimientos, en donde tendríamos que redoblar esfuerzos para mejorar los números, más allá de lo que hace José Luis Aolomía todos los días en la conferencia sobre el tema.
Tenemos que mejorar los protocolos de manejo de pacientes de alto riesgo y que no son los que identifica el sector salud, en la Ciudad de México señalan que, de los fallecidos, siete de cada 10 padecía alguna comorbilidad, entre las que destacan hipertensión (42.7%), diabetes (37.3%) y obesidad (24.9%), no siendo causales determinantes del fallecimiento, aunque destacando sí como factor de riesgo.
Lo que, en el mismo estudio, muy detallado y bien hecho en la Ciudad de México, señalan como el elemento central del riesgo es el tiempo de evolución de la enfermedad, destacando que, en los casos observados, pasaron en promedio 16.1 días desde el inicio de los síntomas a la fecha de ingreso a la unidad médica; 37.5 días del inicio de síntomas a la fecha de defunción, y 36 días del ingreso a la unidad médica a la fecha de fallecimiento; es decir, poco más de un mes y la edad promedio es de 64 años.
Es decir, de acuerdo a este estudio, lo importante es la detección oportuna de la enfermedad y el manejo inmediato del enfermo para evitar que el cuadro se complique, el curso normal de la respuesta inmunológica promedio en pacientes es de entre 15 y 21 días, es decir, de que nos contagiamos a que nos inmunizamos ante el SARS-CoV-2.
Es importante decir que para ello es necesario que cuando los pacientes cursen síntomas agravados de incremento de temperatura, cefaleas permanentes, tos o diarreas, inmediatamente recurran a la confirmación del diagnóstico y que los orienten de inmediato médicos especializados en este bicho para evitar a toda costa la complicación del cuadro.
Les recomiendo leer a nuestro amigo Alejo Sánchez Cano publicado en El Financiero, el día 4 de noviembre de 2020, titulada “COVID, más activo que nunca”, para que vean detalles.
Sin duda se requieren más pruebas confirmatorias para evitar que los pacientes enfermos sigan esperando más de diez días a partir de que presenten síntomas o que tengan confirmación de contagio de alguien de su círculo cercano, destacar y reiterar que los síntomas no se agraven, ya que durante el curso de la enfermedad estos síntomas están presentes.
Una medida definitiva para mejorar los números que traemos de la enfermedad es dejar de hacerle caso a los dos López, al presidente y al subsecretario, en este tema en particular y no esperar a que esto se resuelva solo, necesitamos que en cuento se sientan síntomas se recurra a la confirmación y si esta llegara a ser positiva, no entrar en pánico, ya que la mayoría nos recuperamos con base a nuestro sistema inmunológico y como lo decía el muy alicaído Gobernador de Puebla, Barbosa, reposar y tener una alimentación adecuada no solo de caldito de pollo, se requiere que ésta se alta en fuentes energéticas, cuidando a los pacientes que son diabéticos, para que monitoreen su nivel de azúcar en sangre que tiene que ser suficiente, no baja, ya que el sistema de defensa de nuestro cuerpo requiere de energía de corto y de largo plazo, es decir que requiere fuentes estables y suficientes de glucosa, carbohidratos, grasa y glucógeno para poder superar esta enfermedad.
