El feminicidio de Andrea “N” consternó a miles y despertó la indignación social cuando se dio a conocer que la víctima denunció a su agresor 26 veces ante las autoridades. Los hechos ocurrieron en Torreón, Coahuila, hace casi dos meses, aunque los detalles del caso han estado saliendo a cuentagotas tras la detención de Arturo “N”, de 42 años, quien presuntamente es el responsable de la muerte de Andrea.
Los medios locales de Coahuila señalan que la víctima, quien tenía 27 años cuando fue apuñalada en su departamento, acudió decenas de veces ante las autoridades para denunciar a un hombre (Arturo), a quien conoció en una fiesta y desde ese momento no dejó de acosarla con mensajes, y de seguirla a diversos lados.
Las autoridades policiales y de la Fiscalía de Coahuila poco o nada hicieron al respecto, argumentando falta de pruebas o que ninguna acción de Arturo había lastimado a Andrea. A finales de agosto, una llamada al 911 alertó del cuerpo de una mujer con evidentes signos de violencia en un campo deportivo. Era Andrea.
El caso se investigó como feminicidio y siguió su curso por parte de las autoridades en las siguientes semanas, hasta que Arturo “N” fue detenido como el presunto responsable. Autoridades de la Fiscalía consiguieron vincularlo a proceso poco después, dándose cuenta de las advertencias previas que había realizado Andrea en contra del hombre que hoy aparece como el probable responsable de su muerte.
En este caso, 26 veces no fueron suficientes para que las autoridades tomaran en serio las denuncias de Andrea, lo que evidencia lo poco o nada que se hace para proteger a las mujeres en México, quienes son víctimas de violencia a diario.
La violencia contra las mujeres fue en aumento en los primeros nueve meses de 2020. De acuerdo con las más recientes cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, 2 mil 874 mujeres fueron víctimas de asesinato y se registraron 704 feminicidios.
Las cifras oficiales revelan que la tendencia de feminicidios crece desde 2015, cuando se reportaron 411 casos. En 2016 subieron a 605, para 2017 la cifra ascendió a 741 y en 2018 alcanzó los 892 casos. En 2019 se registraron 938 feminicidios, y de enero a septiembre de este año suman ya 704 casos.
El Código Penal Federal señala que comete el delito de feminicidio quien prive de la vida a una mujer por razones de género, y se determina cuando la víctima presenta signos de violencia sexual de cualquier tipo, se le hayan infligido lesiones o mutilaciones degradantes previas o posteriores a la privación de la vida o actos de necrofilia; si existen antecedentes o datos de violencia en el ámbito familiar, laboral o escolar. También se establece así cuando haya existido entre el activo y la víctima una relación sentimental, afectiva o de confianza, existan datos que establezcan que hubo amenazas relacionadas con el hecho delictuoso, acoso o lesiones del sujeto activo en contra de la víctima; que la víctima haya sido incomunicada cualquiera que sea el tiempo previo a la privación de la vida; y que el cuerpo de la víctima sea expuesto o exhibido en un lugar público.
La administración de Andrés Manuel López Obrador ha hecho poco, o nada, para frenar o al menos disminuir los feminicidios en México, a pesar de que el presidente presume que su gobierno es el más humanista y el que más trabaja a favor de las mujeres en la historia del país.
De igual forma, las cifras muestran que de poco o nada sirven las reuniones del gabinete de seguridad que se llevan a cabo todos los días a las 6 de la mañana en Palacio Nacional.
López Obrador se ha distinguido no por gobernar, sino por utilizar la propaganda para posicionar ideas favorables a su gobierno en el imaginario colectivo. La inseguridad pública, creciente, es uno de los pendientes para la actual administración. Las protestas feministas que se reproducen con más fuerza en distintas ciudades del país son justificadas ante el aumento y la actuación indolente de las autoridades, de casos como el de Andrea “N”.
