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Se tenía que decir… Tres contra uno. No, menos, tres o cuatro. Por: Santiago Cárdenas. Destacado

07 Dic 2020
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El objetivo es claro: Morena no debe obtener nuevamente la mayoría en la Cámara de Diputados. Eso no puede ocurrir, pues implicaría que en la segunda parte de su gobierno, Andrés Manuel López Obrador continuaría usando al Poder Legislativo para dinamitar las instituciones del país y para seguir controlando todo el dinero público para usarlo a su antojo.

 

Pero principalmente, que Morena tenga nuevamente la mayoría, junto con sus aliados, a partir del 1 de septiembre de 2021, le daría la oportunidad al partido del presidente de trazar el camino rumbo a la elección presidencial de 2024 con todo a su favor.

 

Esas son las consideraciones prácticas que hizo el Consejo Nacional del PAN para aprobar alianzas estratégicas que lleven a “una coalición flexible o parcial en algunos estados para conformar una mayoría opositora en 2021 y frenar la destrucción del país”.

 

Pragmatismo llano y puro. Acción Nacional, que durante toda su existencia se ha enfrentado al PRI, ahora será su aliado en 158 de 300 distritos electorales federales del país. Tiene claro que en las actuales circunstancias, “donde no sólo enfrentamos un gobierno incapaz y corrupto, sino que además enfrentamos un gobierno autocrático y regresivo, que en sólo dos años ha destruido mucho de lo avanzado, la única opción que tenemos para formar una nueva mayoría en la Cámara de Diputados en 2021 es a través de una coalición con la sociedad y la oposición”.

 

El presidente del PAN, Marko Cortés, decidió dejar atrás los agravios del PRI, incluso aquellos que pudieron haberle costado el triunfo en 2018, cuando el gobierno de Enrique Peña Nieto echó a andar a la PGR para acusar a Ricardo Anaya de distintos hechos presuntamente delictivos que minaron la reputación del candidato panista y abrieron el camino para el triunfo de López Obrador.

 

“Nosotros, señoras y señores, no podemos cometer los mismos errores y es nuestro deber histórico hacer lo posible, lo que está en nuestras manos para evitarlo. Que al menos en la historia quede registrado que nosotros todo lo posible lo hicimos para darle viabilidad a nuestro país de enfrentar con mayor éxito los desafíos del presente autoritario”, señaló el líder panista.

 

La decisión tomada por el PAN no es menor. Siendo la primera fuerza minoritaria, Acción Nacional decidió aliarse a su adversario histórico, el PRI, con tal de bajar de la mayoría a Morena y de estar en capacidad de enfrentar con mayor fuerza a un presidente que ve en el PAN a la peor fuerza conservadora del país.

 

Para López Obrador, el PAN representa a los conservadores, a los corruptos y a quienes tanto daño le han hecho a México.

 

El presidente ha evitado aludir al PRI. Desde el inicio de su gobierno, López Obrador enfocó sus baterías para atacar a Felipe Calderón y a los gobiernos panistas. El presidente nunca menciona a Enrique Peña Nieto, pero sí lo hace con frecuencia de Felipe Calderón.

 

López Obrador no perdona lo que considera el más grande agravio a su persona: haberle “robado” la Presidencia en 2006. No hay manera de hacerlo olvidar aquel pasaje para mirar hacia adelante. Su visión siempre es hacia atrás.

 

La alianza que conformarán el PAN y el PRI se complementará con el PRD en esos 158 distritos. De concretarse, esa alianza tendría serias posibilidades de ganar en los 158 distritos en los que participe bajo la figura de la alianza, y de ser así se aseguraría una mayoría no morenista en la Cámara de Diputados que obligaría al presidente a conciliar y a llegar a acuerdos con el Legislativo.

 

Esta alianza sí debe preocupar a López Obrador, quien hasta ahora ha gobernado con su mayoría y no ha tenido la necesidad de, siquiera, dialogar con la oposición. 

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