Ante el inicio de una nueva era mundial, el sector agropecuario está llamado a realizar un ajuste en la forma de producir alimentos, uno de los elementos fundamentales para lograrlo es la innovación y su aplicación a partir de la investigación científica y tecnológica, afirmó el presidente de la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG), Oswaldo Cházaro Montalvo.
El líder ganadero participó y habló a nombre de los sectores productivos en la ceremonia Conmemorativa del 35 aniversario del Instituto Nacional de Investigaciones, Forestales Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), en la que agradeció, a nombre de los productores del campo mexicano la oportunidad de expresar el significado que tiene este Instituto, desde perspectiva, en el desarrollo de este sector, que sin duda han dejado una huella imborrable desde sus inicios en 1985.
Expresó que, junto con otras instituciones con funciones análogas desde la academia y la educación, nacional y estatales, públicas y privadas, el INIFAP ha contribuido a la construcción del sistema agropecuario mexicano, el cual, por sexto año consecutivo, presenta una balanza que integra un superávit y en los nueve meses de 2020, el valor de las exportaciones es el más alto reportado en 28 años con 29 mil 383 millones de dólares. Hasta septiembre del 2020 se registra un saldo positivo en balanza de 9 mil 702 millones de dólares, un 36.6% arriba que el año anterior.
En un sentido similar, de enero a septiembre 2020, el PIB Agroalimentario creció en 2.3% contra el año inmediato anterior y mantiene una racha ininterrumpida al alza en los últimos 5 años, actualmente con una tasa muy por encima de la economía nacional. Alcanzando una participación récord en el PIB Nacional con 8.2%.
Ciertamente, aunque sujeto a un análisis en ánimo de mejora inherente a cualquier entidad, es indudable que el especial perfil del INIFAP, acorde en su momento a una visión de desarrollo integral e incluyente, propició la creación de tecnologías mediante la investigación e innovación, para su posterior difusión y transferencia a cada uno de los subsectores a los que atiende, desde luego procurando la cercanía, no siempre fácil por cierto, de los productores ubicados en una muy variada gama de regiones, climas, sistemas y escalas productivas.
Reconoció la importante infraestructura en sus centros nacionales de investigación, campos y sitios experimentales que con su función aportaron a diferentes áreas del conocimiento para la creación de paquetes tecnológicos de apoyo a la producción de diversos cultivos, abarcando la sanidad vegetal, el mejoramiento genético, el aprovechamiento sustentable de productos maderables y no maderables, así como el manejo de las diferentes especies animales, entre muchos otros aspectos.
En la ganadería, los resultados en las áreas de forrajes y pastizales creó los cimiento para los sistemas nutricionales básicos del pastoreo de nuestro país; el área de genética animal ha contribuido a la importante mejora que en ese sentido tienen todas las especies pecuarias, con reconocimiento internacional basada en sistemas de evaluación.
Asimismo, el área de fisiología de la reproducción en donde las prácticas mejoradas de manejo elevan la productividad, asociada al área de salud para el control de plagas y enfermedades.
Para los productores, dijo, la existencia y trabajo de centros como La Posta en Veracruz, La Campana en Chihuahua, Las Margaritas en Puebla, Carbó en Sonora, por mencionar solo algunos, son emblemáticos en la formación de la ganadería contemporánea. Desde luego en todo ello es importante el papel de área de recursos naturales que promueve su conservación para bien de la producción y la humanidad.
De igual manera las estrategias de transferencia como el GAVATT, que cuenta con un amplio reconocimiento de los productores, sin duda, un activo importantísimo es el recurso humano que a través de los años y en diferentes disciplinas ha tenido funciones y de formación en esta institución.
Con información de: Especial
