Inicia el año y se redoblan los esfuerzos de la actual administración por restaurar el viejo régimen, en materia del Banco de México, educativa, energética y en la visión de un Estado con una intervención directa en lo económico y en el esfuerzo por lograr un desarrollo de las regiones del país más rezagadas de acuerdo a la visión Europea y Norteamérica de lo que debe ser o se concibe el desarrollo a partir de un nivel incrementado de consumo y de productos que en general no son necesarios, pero que hacen mucha más llevadera la vida cotidiana de todos los humanos, pero que requieren que el mercado se consolide como el modelo de recreación de las condiciones dinámicas de vida de las sociedades en concurrencia libre para el intercambio de bienes y servicios.
En estos dos años de desgobierno de AMLO ha venido desmontando las reformas liberales que estaban orientadas a mejorar las condiciones de competencia de este mercado a través de las reformas que se conocieron como estructurales y que permitían reorientar los esfuerzos de lo público a las responsabilidades esenciales del Estado mexicano planteadas en nuestra constitución y que determinan el tipo de compromiso social que tenemos como país.
Destacar que en materia de inversión pública y gasto también, se regresa al centralismo, no Juarista y si Porfirista, en donde se supeditan todos los recursos y proyectos de inversión que generan mercado y otros desarrollos, pero que en los hechos se redujeron a cinco programas sociales que al no estar estructurados hacia la sociedad y el mercado crean, como lo señaló el ex presidente Carlos Salinas de Gortari, dependencia del presupuesto y se conforman con ser un instrumento electorero y de crear una estructura leal por el hambre y la necesidad, aunque en la mayoría de beneficiaros de los padrones no lo requieren, pero si los aceptan porque son derechos sociales sin intermediar ninguna condición, solo la lealtad a la tarjeta y al gobierno en turno.
De las obras de infraestructura parten de la visión setentera del desarrollo, principalmente al Tren Maya que se propone incrementar los recursos hacia la zona del sureste mexicano a través de desarrollar el mercado con base del turismo cultural nacional e internacional hacia esa región y que es riquísimo como patrimonio regional de los pueblos originarios, en primer tiempo, de la nación y del mundo en segundo término, pero que promueve el fenómeno de la transculturización por presión y no apuesta por un desarrollo endógeno, a partir de esta riqueza natural y cultural que todavía conservan, no intacta pero sí adaptada.
Posdata, reconoce el mismo gobierno que el Tren Maya no va ser sustentable ni sostenible y por ello deciden que será operarlo por parte de la Secretaría de la Defensa, despropósito para esta dependencia, pero que va a poder operar con total opacidad y subsidiada permanentemente o hasta que cambien los equilibrios políticos que permita evaluar sin demagogia dicho proyecto que se financia con recursos públicos.
Que decir de la refinería de Dos Bocas que busca incrementar las capacidades energéticas con base a recursos no renovables y que se orientan cerca del 78% de la producción de petrolíferos, gas, gasolina, diésel, turbosina y queroseno, este último principalmente para generar energía eléctrica, pero el resto principalmente para el consumo de gasolina y diésel por vehículos particulares y al modelo de desarrollo instrumentado en Europa y en los EUA, en donde los vehículos particulares son una palanca de desarrollo de la industria en general y de la industria del petróleo y de la sociedad en general. En donde la SEDATU ya lleva más de una década instrumentado políticas públicas para tratar de desmontar este modelo de desarrollo que ha modificado de manera radical las ciudades y carreteras en nuestro país.
Los despropósitos del presidente Andrés son evidentes en tratar de desmontar todos los órganos autónomos y ahora de transparencia para regresarlos al control central burocrático, insistir que la corrupción solo existe en la esfera de los recursos públicos, en donde el ejecutivo solamente es un administrador de estas y solo por seis años. Estos Órganos autónomos estaban diseñados para la operación de un mercado liberal, que para perfeccionarlo se proponían estos instrumentos de burocracias técnicas especializadas para regularlo, yo considero que un mercado cuasi-perfecto o que tiende a serlo, es muy competitivo y que ello beneficia a los consumidores.
En materia eléctrica el despropósito de AMLO a través de su director Bartlett, que hay que decirlo se le volvió a caer el sistema, es regresar al esquema setentero de una sola compañía nacional, desterrando la reforma energética que desde 2013 cambió la estructura del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) de México, logrando la transición de un esquema centralizado y controlado por la Comisión Federal de Electricidad (CFE) a una estructura de mercado competitivo, basada en la interacción de las fuerzas de oferta y demanda, regulada por la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y el Centro Nacional de Control de Energía (CENACE), órganos técnicos autónomos. Dicha transformación se basa en cinco nuevos mercados de especialidad en los que se comercializan energía eléctrica sustentable, de Corto Plazo-bonos, de Balance de Potencia, de Transmisión y de mediano y largo plazo. Hoy sufrimos un apagón seguramente por los esfuerzos por reintegrar un gran sistema nacional y para tratar de sacar a los generadores privados.
En algo tiene razón el Director y dinosaurio preferido Manuel B, de que el sistema enfrentó una sobrecarga de potencia por el esfuerzo de tratar de meter la energía de las hidroeléctricas y sin duda sacar la incorporación de las energías renovables solares y eólicas que sin duda son intermitentes y por ello se requiere que las energías de fuentes más estables sean consideradas de apoyo a las renovables, es decir que cuando entren las renovables hay que sacar las energías tradicionales, que en un sistema moderno tienen que ser de respaldo cuando las energías renovables no entren, no al revés, pero que se espera de la visión trasnochada de la administración de la restauración.
