Se acerca la contienda electoral de 2021 y la desesperación de algunos y la esperanza de otros empieza a nublar el ambiente mediático de nuestro país, en donde los dogmas y extremismos van a ser la comidilla de los comunicadores, el día a día de los políticos y medios de comunicación y las verdades a medias que van a dificultar en mucho la toma de decisión razonada e informada del pueblo bueno y del no tan bueno.
En los días recientes se escuchan argumentos sobre las acciones del gobierno y la posición de los factores reales de poder: clero, partidos políticos, cámaras empresariales, sindicatos, diputadas y diputados de la oposición o desde el conservadurismo oficialista, argumentando en los peros y los porqués de la decisión que debemos valorar para el funcionamiento de nuestro país en el resto del sexenio, que puede terminar en trienio si se confirman las tendencias que venimos observado y que podrían restablecer un mecanismo de contrapesos a la administración federal actual que es de la restauración del viejo régimen.
Uno de los atentos llamados para el público en general es el abuso del término universal y gratuidad que se repiten como un logro político de todos, nada más alejado de la realidad. La semana pasada cierra con una disputa mediática entre el oficialismo conservador y la oposición sobre el manejo electoral de las vacunas, en donde el gobierno de AMLO y su partido hacen referencia a la gratuidad de las vacunas y su aplicación universal, y por el lado de la oposición del tortuguismo y del centralismo de operación de las primeras etapas de vacunación.
Lo que es un factor común es que actualmente no se tiene acceso universal del pueblo y que, por supuesto no son gratuitas, son pagadas con recursos públicos y no sabemos a ciencia cierta cuánto se ha tenido que desembozar para tener cubierta esta primera etapa de la vacunación, y cuánto tiempo vamos a tardar, a este ritmo, para lograr inmunización de rebaño que nos permita superar la pandemia y que al parecer está supeditado a los resultados electorales del 2021 y el gobierno de AMLO lo quiere administrar no resolver.
El riesgo que tiene la estrategia de administrar la pandemia con tiempos electorales, es que el efecto de la inmunización por inoculación de la vacuna pierda el periodo de oportunidad que se ha estimado en seis meses, es decir, que los que se están vacunando ahorita se podrán contagiar o re-contagiar cundo se esté vacunando a los de cuarenta y cincuenta años desbarrancando todo el esfuerzo.
Si no logramos la inmunización de rebaño, a decir de los expertos, para que estemos contagiados e inmunizados más del 40 % de la población total, cerca de 70 millones de mexicanos en menos de seis meses, que, con el ritmo actual de vacunación que se está planteando desde la administración federal y que es la responsable de coordinar este tema no vamos a poder cubrirlo en este periodo de oportunidad.
Es decir, que, si no logramos contar con por lo menos el 40 % de la población contagiada o inmunizada en menos de seis meses, esto no va a servir de nada y la pandemia seguirá causados estragos en la población de nuestro país, y que con la tasa de letalidad que traemos, en dos meses estaremos superando a la India como tercer país en número de muertos, solamente por detrás de Brasil y EUA. Entendiendo que la vacuna tiene contraindicaciones muy precisas, que no se debe de administrar a personas alérgicas a vacunas y tampoco a las personas que ya cursan con la enfermedad.
En general no se aconseja administrar vacunas en personas con inmunosupresión, u otras alteraciones de la inmunidad, ya que pueden producir una respuesta inadecuada en dichos sujetos; tratamiento anticoagulante o cualquier otro desorden sanguíneo que contraindique la administración intramuscular de un fármaco; y con enfermedad moderada o grave descompensada, como pudiera ser crisis de asma, GE (gastroenteritis eosinofílica), descompensación de la diabetes.
En este mismo sentido se publicita la gratuidad de los tiempos políticos en medios de comunicación señalada de manera abusiva por el INE como gratuitos, mintiendo con todos los dientes y MORENA de paso al señalar que donan recursos de sus prerrogativas electorales para las vacunas, en ambos casos son pagados, si pagados con recursos públicos o privados, públicos, es decir que son gastados en lugar de otro tipo de destinos que si benefician al pueblo bueno y sabio, como seguridad e infraestructura que nos permita mejorar las condiciones generales de vida.
Debemos de entender que el gobierno solamente administra los recursos de lo público, no genera ni un peso, ni siquiera las Empresas Productivas del Estado generan dinero, generan gastos y PEMEX y CFE pérdidas que son cubiertas con nuestros impuestos.
Las obras de infraestructura en esta administración son pagadas con nuestro dinero, usémoslo o no, no importa y ni con dinero de los inversionistas en cargo con los probables usuarios o beneficiados con dichos proyectos y que le den rentabilidad económica y social a los mismos.
No debemos de perder el objetivo y el efecto de cada uno de los compromisos que nos ofrezcan desde la oposición o desde el oficialismo conservador ya que todo lo que se comprometan representa compromisos presupuestales, es decir, todo lo vamos a tener que pagar entre todos.
Los tiempos imponen otros retos y como lo refiere nuestro amigo Alejo Sánchez Cano en el Financiero, sin programas sociales, mañaneras y vacunas el actual gobierno se siente muy vulnerable y amenazado.
Y sin embargo la inseguridad y las acciones de contención de la movilidad parcial y tendenciosa son insuficientes y los efectos adversos que generar en contra de la economía que no se ha podido vincular a la pandemia y su contención son cada vez más devastadores, generando expectativas de recuperación para muchos futurólogos, que supera por mucho al sexenio de Andrés Manuel, algunos lo proyectan para el 2026 y depende del resultado de la presidencial. Otra víctima de ello es la Jefa de Gobierno, que, si bien logra que el “zar” del Covid 19 se ponga mascarilla, no la apoyan en tiempo con las decisiones necesarias y que por terquedad pospusieron hasta el límite y por otro lado Manuel B, Director de la CFE que por sus experimentos de potencia eléctrica fundió e incendió las subestaciones eléctricas del metro y que por la suplencia del dicho medio de transporte va a potenciar los contagios en la ciudad.
Sin duda Claudia la tiene mucho más difícil que el resto, ya que es la Ciudad de México la número uno en contagios y muertos por la pandemia.
