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Se tenía que decir… Positivo. Por: Santiago Cárdenas. Destacado

25 Ene 2021
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El presidente Andrés Manuel López Obrador informó que está contagiado de COVID-19. Afirmó, al informarlo en Twitter, que los síntomas que tiene son leves y ya se encuentra en tratamiento médico.

 

El director general de Epidemiología de la Secretaría de Salud, José Luis Alomía, informó que el presidente estará monitoreado permanentemente por neumólogos, infectólogos e inmunólogos, y que el tratamiento recomendado para el mandatario es un seguimiento de signos vitales, oxigenación y otros parámetros para identificar algún signo de alarma.

 

Además, dijo que se llevará a cabo un estudio para identificar a las personas que estuvieron en contacto con López Obrador, a quienes se les recomendará resguardo preventivo y se les dará seguimiento por si presentan síntomas.

 

Las reacciones de políticos, periodistas y servidores públicos ante la noticia del contagio del presidente fueron dentro de la corrección política. Desearon públicamente al mandatario una pronta y satisfactoria recuperación.

 

Algunos pocos aprovecharon para expresar, de la manera más arrastrada posible, su lamebotismo y zalamería. ¿Verdad, Ricardo Monreal?

 

En el mundo de las redes sociales, donde se expresan muchos usuarios que no forman parte de la clase política pero que sí representan a grupos de opinadores que influyen en esos medios, la discusión se centró en dos puntos: la duda sobre la veracidad del contagio, y sobre dónde y cómo debe atenderse el presidente. Sobre quienes le desean mal al presidente en esas redes no opinaremos.

 

Lo interesante de estos dos puntos de discusión en redes sociales tiene que ver con la propia forma de ser del mandatario. Un amplio sector de la sociedad duda invariablemente del presidente López Obrador. No hay que olvidar que, de acuerdo con SPIN, el presidente de México ha hecho más de 40 mil menciones sin sustento o francas mentiras en los poco más de dos años que lleva en el poder. Esta cifra casi duplica las 23 mil que emitió Donald Trump durante su recién concluida administración de cuatro años.

 

Ello indica que un amplio sector de la sociedad no cree en López Obrador. Este sector afirma que el contagio del presidente “llega en el momento más oportuno, cuando ya han sido desmentidos de su montaje sobre la vacunación, cuando viene una nueva reforma de PEMEX, justo cuando vienen elecciones y puede erigirse como ‘sobreviviente’, y para callar los rumores de que habría sido vacunado contra el COVID en noviembre”.

 

“Su cuadro será leve, visitará el hospital sólo para ser vigilado por 24 horas, y antes de dos semanas los veremos siguiendo su vida como si nada. Al más puro estilo de Trump”, añade esa versión. “Era un presidente tan pero tan mentiroso, que cuando dijo que estaba contagiado de COVID los ciudadanos pensaron que era otra de sus cortinas de humo para distraer y hacerse la víctima y no le creyeron”, se lee en otro comentario en redes sociales.

 

El otro punto de discusión en redes sociales va en el sentido de que el presidente López Obrador debe atenderse este padecimiento en el ISSSTE, por ser un servidor público federal. Algunos otros comentarios lo señalan como un privilegiado por contar con una cama para ser atendido por un grupo de médicos especialistas, con oxígeno disponible y las medicinas necesarias para su tratamiento a la mano.

 

Si el presidente se atendiera en un hospital del ISSSTE sería más empático con lo que sufren miles de familias no encuentran cama, medicinas u oxígeno para sus enfermos, expresan algunos usuarios de las redes.

 

Esta última versión también tiene que ver con la propia forma de ser del mandatario, quien con frecuencia ataca a opositores y ha generado polarización en una sociedad que no se distingue por su solidaridad.

 

En lo personal, creo que el presidente López Obrador sí se ha contagiado. Por el ritmo de trabajo que ha llevado desde el inicio de la pandemia, creo que tardó en contagiarse, pues con frecuencia se expone al contacto con grupos numerosos de personas y no usa cubrebocas.

 

Por otra parte, creo que, de ser necesario, el presidente debe ser atendido de la mejor manera, con todos los cuidados posibles. Es el presidente de México, nos guste o no.

 

Las tendencias uno y dos en Twitter por la noche, unas horas después del anuncio del presidente, eran #FuerzaPresidente, impulsada por el Gobierno de México, y #Nolecreo, en la que se manifestaban expresiones de duda sobre el contagio del mandatario.

 

El resultado positivo reportado hoy por el presidente sacudió al país. Las reacciones fueron de todo tipo. Ello muestra que, como sociedad, estamos lejos de ser cohesionados.

 

En lo personal sólo puedo concluir mi deseo de que el presidente se recupere bien y pronto. Ojalá estos días de aislamiento lo lleven a una reflexión sobre lo que es esta enfermedad que permita una modificación en la estrategia que se ha seguido hasta ahora para combatirla. Son muchos los mexicanos que han muerto por el COVID-19, y se espera que mueran muchos más. Un cambio en la estrategia podría hacer que el número de contagios y de muertos disminuyera considerablemente.

 

Todos esperamos un gobierno responsable. Ojalá el aislamiento lo lleve a esas conclusiones.

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