La tormenta invernal que se suscitó la semana pasada al norte del país y parte de los Estados Unidos de América, específicamente en Texas, causó un apagón masivo en la región norte del país, el cual luego se extendió a más estados como Zacatecas, el Estado de México e incluso una parte de la Ciudad de México. Más de 5 millones de usuarios se vieron afectados en nuestro país. El apagón deja en evidencia, una vez más, las fallas de operación de la Comisión Federal de Electricidad y la gran dependencia que tiene del gas natural como fuente de generación eléctrica y a su vez, del suministro de este recurso por parte de EEUU a nuestro país.
El apagón masivo en algunos estados del país nos dejó ver varias cosas, tanto a nivel nacional como internacional. En primer lugar, desde luego, remarca la gran dependencia que México tiene del vecino del norte, pues el 60% de la energía del país depende de la utilización del gas natural, que a su vez, cerca del 80% es suministrado por EEUU, específicamente de los campos productores de Texas. El gobernador del estado de Texas, Greg Abbot, al declarar estado de emergencia en su estado y prohibir la exportación de gas natural hasta el 21 de febrero, dejó a los estados del norte de México sin electricidad. Con esta medida, la CFE se vio en apuros para lograr restablecer la energía en el país, pero a su vez demostró que no tiene la infraestructura suficiente ni la capacidad para este abastecimiento.
Estos acontecimientos nos dejan ver que México depende enormemente de EEUU, algo que, sin duda, le resulta incómodo al Presidente AMLO pero benéfico para su discurso de fortalecer a la Comisión Federal de Electricidad y darle un trato prioritario sobre las empresas extranjeras que tienen inversiones y proyectos de generación de electricidad utilizando energías renovables. AMLO le atribuye la gran dependencia de nuestro país hacia EE UU al abandono de la industria energética nacional. El gran problema es que la CFE no cuenta aún con la infraestructura necesaria para llevar a cabo estas tareas de manejo y suministro del recurso para la generación eléctrica que necesita el país. Si bien el gobierno está apostando a que en el largo plazo la Comisión tenga un rol más preponderante, falta mucha planeación técnica de por medio y lograr sortear las controversias y/o demandas que inversores extranjeros seguramente interpondrán al gobierno mexicano por faltas a los contratos establecidos.
Además, las soluciones que se proponen desde el Ejecutivo sólo causan más daño al medio ambiente, como la ampliación de la producción en plantas generadoras que usan carbón o combustóleo. Esta medida empeora la situación de México en lo referente al cuidado del Medio Ambiente y lo que se estipula en Tratados Internacionales, como el Acuerdo de París o el mismo T-MEC.
Lo anterior es sólo una probada de cómo se puede dar la relación entre México y EEUU en un futuro próximo, pues resulta que en el tema del cuidado del Medio Ambiente ambos presidentes, Joe Biden y Andrés Manuel López Obrador, encabezan políticas que divergen una de la otra. El tema se agravaría si AMLO decide prestar atención a la oferta que previamente hizo el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, sobre que su país sea el que suministre el gas natural a México.
