La forma de doblegar a opositores y de aplastar a los órganos autónomos en México, con amenazas por parte del presidente Andrés Manuel López Obrador, o cuando es necesario con la intervención de la Unidad de Inteligencia Financiera de la SCHP o de la Fiscalía General de la República, está más vigente que nunca.
Nunca en la historia se había visto a un auditor Superior de la Federación recular sobre algún informe de Cuenta Pública. David Colmenares, quien encabeza la Auditoría Superior de la Federación, no sostuvo ni 24 horas su informe de la Cuenta Pública de 2019, el primero correspondiente al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, en el que, en primera instancia, se señaló, entre otras cosas, que la cancelación de la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México en Texcoco costó, al menos, 331 mil 996 millones de pesos, cantidad que representa 232% más de lo estimado por el gobierno federal. De acuerdo con la propia Auditoría Superior de la Federación, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes estimó un costo de 100 mil millones de pesos por la cancelación del NAIM en abril de 2019.
“Que aclaren los de la Auditoría, porque yo tengo otros datos”, amenazó López Obrador en su conferencia de prensa del lunes, y apenas unas horas después, la propia Auditoría emitió un comunicado en el que “se reconoce que existen inconsistencias en la cuantificación realizada en el marco de la auditoría, por lo cual su contenido está siendo objeto de una revisión exhaustiva, en particular en relación con la metodología utilizada para determinar el costo de cancelación del Proyecto del Aeropuerto de Texcoco”. La amenaza surtió efecto.
“Al momento se ha detectado ya que dicho monto es menor a lo estimado inicialmente por una deficiencia metodológica”, añadió el comunicado.
A la luz de lo dicho por la ASF, sólo hay dos opciones: o hicieron un mal trabajo que derivó en acusaciones falsas, con o sin intención política, o la Auditoría cedió a la presión del presidente. Eso lo tendrá que aclarar David Colmenares.
La Auditoría Superior de la Federación hace cada año un plan de trabajo en el que indica qué va a auditar y cómo lo hará. Ese plan es enviado a la Comisión de Vigilancia de la Cámara de Diputados, y se debe seguir salvo los ajustes necesarios para llevar a cabo las auditorías. Por ello es inexplicable que la ASF haya cometido un error de ese tamaño, y que la propia Auditoría haya admitido un error después de publicados los resultados. Ello implicaría que el auditor no revisó el informe.
Juan Manuel Portal, quien fue auditor Superior de la Federación de 2010 a 2017, asegura que es incomprensible que la institución haya cometido un error al determinarse el costo de la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, que inicialmente dijo era de 331 mil 996 millones de pesos y después corrigió.
Si la auditoría al primer año de gobierno de López Obrador tiene ese nivel de error, entonces ese primer año quedará a oscuras, pues los números no servirán para nada. La Auditoría Superior de la Federación cuenta, o contaba, con gran prestigio y sus informes eran poco debatibles.
David Colmenares parece ser el funcionario que necesitaba el gobierno federal para validar lo mal que se han hecho las cosas. Lo que se ve venir es una corrección al informe ya presentado por la ASF, en favor de la 4T. David Colmenares se ha sumado al coro: “es un honor, estar con Obrador”.
