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Desde San Lázaro. Irresponsable endosar la falta de vacunas a Biden. Por: Alejo Sánchez Cano. Destacado

02 Mar 2021
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Tuvieron por lo menos seis meses para comprar vacunas a los principales laboratorios productores del antígeno, sin embargo,  no concretaron alguna compra, no por falta del producto, sino porque no se exhibieron anticipos, ni se canalizaron recursos presupuestales para ello, no obstante que, en su momento, se argumentó, por ejemplo, que el dinero resultante de la extinción de los fideicomisos se iba a usar para ese propósito.

El gobierno de López Obrador reservó por cinco años la información relativa a esas supuestas compras de vacunas, aunque los mismos laboratorios, como Pfizer, publicaron la lista de gobiernos que las compraron y sorpresa, México no aparecía en el listado en cuestión.

Ahora, el presidente se aventó la puntada, no se puede llamar de otra forma, de pedirle a su contraparte norteamericano que nos donen vacunas y claro, la respuesta no se hizo esperar, primero, se vacunará a todos los norteamericanos y luego se apoyará a la población de otros países.

Mientras AMLO mendiga por vacunas, ya van más de 300 mil mexicanos fallecidos y aunque ya se aplican estas con lentitud desesperante, el Covid 19 sigue más activo que nunca, a pesar de que se diga que las hospitalizaciones disminuyeron y que  en realidad se debe porque rechazan al mayor número de pacientes por no “necesitar la hospitalización”,  con lo que tienen que ir a morir a sus hogares.

Que se puede esperar, si el responsable directo de manejar la pandemia está hospitalizado, Hugo López Gatell, quien se internó sin presentar la gravedad que requería para ello, como se le exigen a otros mexicanos que por el trato, son de segunda o tercera clase.

Con cortinas de humo y pirotecnia mediática emanada todo los días del Salón Tesorería de Palacio Nacional, se trata de ocultar una realidad ominosa que coloca al país, con la mayor letalidad del mundo en relación al número de habitantes.

Con más de 300 mil fallecidos por la pandemia, el gobierno trata cotidianamente de desviar la atención a otros asuntos que son nimiedades ante la gravedad sanitaria y la crisis económica.

 En el encuentro virtual de ayer entre Joe Biden y AMLO, según los partes oficiales de ambos países, la migración,  el cambio climático, T-MEC, seguridad  y Covid-19 fueron los temas tratados en una agenda bilateral que será  difícil compaginar por lo disímbolo de las visiones que tienen ambos mandatarios en esos asuntos.

Mientras que uno, el mexicano, camina rumbo al pasado, el norteamericano, le dio un giro de 180 grados a la política migratoria de Donald Trump y AMLO, al tiempo de retomar los acuerdos internacionales relativos a revertir el cambio climático y en cambio, López Obrador, se empeña en construir la refinería, impulsar una reforma eléctrica que busca estatizar y condenar a los mexicanos a pagar el fluido eléctrico caro y con combustibles contaminantes como el carbón y combustóleo,  para generar electricidad.

En Estados Unidos se aplican en promedio un millón y medio de vacunas diariamente y aquí solo se ha inoculado al 1 por ciento de la población total.

No es cuestión de dinero, sino de prioridades y voluntad política.

Estas visiones encontradas entre ambos presidentes marca la diferencia entre la vida y la muerte; entre el desarrollo y la pobreza.

No sólo es un asunto de escasez, retraso en la producción o acaparamiento de las dosis, el problema de fondo es el ineficiente plan de vacunación, las improvisaciones y ocurrencias de López Obrador, y el uso electoral y político que le ha dado a las vacunas.

Desde San Lázaro, los diputados de oposición, particularmente del PAN y PRD,  acusan que  “México ha pagado un costo muy alto por la indolencia de López Obrador frente a la pandemia, hay que recordar que mientras se daba a conocer el primer contagio, el Presidente recorría el país ofreciendo besos y abrazos, pidiendo que nadie se quedara en casa, y argumentando que amuletos y santos eran la mejor protección contra el Covid-19”.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) un 1 millón 10 mil 857 empresas, equivalente al 20.81% del total tuvieron que cerrar en los últimos 17 meses por problemas económicos provocados por la pandemia.

De los 4.9 millones de micros, pequeños y medianos establecimientos que había antes de la pandemia, sólo hay 3.9 millones, que representan el 79.19%.

El mismo organismo determinó que la crisis provocó una pérdida de más de 12 millones de empleos, entre trabajos formales e informales, en tan sólo dos meses.

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