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Orbi 21. El fin de una era en Cuba. Por: Cristina Cardeño Gama Destacado

19 Abr 2021
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Aquella Cuba que había sido dirigida por los Castro desde 1959, está llegando a su fin. Raúl Castro entiende la encrucijada en la que la isla caribeña se encuentra. Su retirada como jefe del Partido Comunista de Cuba (PCC), es de gran importancia, pues marca el fin de una era de gobierno Castrista de más de 60 años, pero además, entiende que es necesario darle paso a la nueva generación que “continuará con los ideales de la revolución cubana”. La Cuba que alguna vez fue un bastión clave para el bloque comunista durante los años de la Guerra Fría, cuando el sistema bipolar EEUU-URSS dominaba el escenario internacional, se ha visto rebasada por las circunstancias económicas, sociales y políticas actuales que se suscitan tanto en el país como en el mundo.

 

Cuba es uno de los 5 Estados comunistas que aún existen en el mundo y el debate político que se está dando en estos días dentro de la cúpula política del país sugiere que, posiblemente, deje de serlo aunque no de inmediato. La apertura económica de la isla y el desarrollo del sector privado, comenzó a darse cuando Raúl Castro, hermano del emblemático dictador cubano Fidel Castro, lo sucedió en el 2006. La posibilidad de que los cubanos pudieran hospedarse en los mismos hoteles que los extranjeros, tener celulares, acceso paulatino al servicio de internet, así como poder vender sus propiedades y coches, comenzaba a hacerse realidad. Raúl Castro lo hizo así para ayudar al país a salir de la crisis en la que se encontraba, situación que en la actualidad se repite. A pesar de las modificaciones económicas que se implementaron, en lo político no se habían registrado cambios.

 

Entendiendo que su país necesitaba salir de la crisis y comenzar a abrir sus puertas, el acercamiento de Raúl Castro con el ex presidente de los Estados Unidos de América, Barack Obama, suponía una inminente reforma del actuar político del país caribeño y se avecinaba una apertura política importante que la isla ha venido necesitando desde entonces: el acercamiento con un modelo liberal para aminorar los efectos de las sanciones económicas impuestas y comenzar a limar las históricas asperezas entre ambas naciones. Por el momento, Estados Unidos y Cuba se encuentran en un impasse que limita el desarrollo benéfico para la isla.

 

La situación social de los cubanos que sufren ahora por falta de acceso a alimentos, la precarización económica y un hartazgo generalizado por la intolerancia política y continua violación de Derechos Humanos en el país, son algunos de los asuntos que quien ahora sucede a Raúl Castro, Miguel Díaz-Canel, necesitará abordar para así poder legitimar su gobierno y por supuesto, solucionar estas demandas. La generación que venga, tendrá que ser renovadora. El dilema que enfrenta esta generación, que ya tiene una visión distinta a la que predominaba en la era de los Castro sobre si será continuadora del sistema político actual o comenzará a replantearse su sistema y actuar político, es el verdadero reto que deja Raúl Castro tras dimitir de su liderazgo. No está en los planes de ningún político de la cúpula gobernante ceder su soberanía o parte de su gobierno a los Estados Unidos, pero el sistema comunista actual no está dando para más, por lo que necesitarán replantear su propia política.

 

Sin embargo, no se puede entender la situación de Cuba sin voltear a ver a los Estados Unidos de América debido a la relación que hay entre ambos países y las sanciones económicas que mantiene el país norteamericano hacia la isla. El gobierno de Joe Biden no tiene como prioridad retomar el acercamiento con Cuba, como sí lo hizo Barack Obama, por lo que veremos un lento desarrollo sobre cómo se va dando la relación entre ambos y que eventualmente prospere. Sin duda, estamos presenciando un hecho histórico al que vale la pena seguir muy de cerca. 

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