El presidente Andrés Manuel López Obrador se ha distinguido por sus constantes confrontaciones con todo mundo: periodistas, empresarios, activistas y opositores en general, supurando sus frustraciones, fobias, odios, resentimientos y traumas. Todos los días, desde el podio presidencial de las mañaneras, López Obrador también miente con enorme soltura para denostar a quienes no piensan como él.
Nunca ha negado sus enemistades, pero sí ha tratado de ocultar, sin lograrlo, que sus resentimientos dominan muchos de sus actos de gobierno.
El mandatario decidió no acudir a Tláhuac, a la zona donde se desplomó una ballena de un tramo elevado de la línea 12 del Metro y fallecieron 26 personas, porque consideró que ir sería un acto hipócrita.
“Al carajo” con esos eventos de hipocresía que sólo sirven para tomarse la foto, expresó. Sin embargo, el presidente decidió sí ser hipócrita con sus paisanos tabasqueños, al acudir, con todo y helicóptero, a tomarse la foto durante las inundaciones en la zona central de la entidad.
López Obrador prefirió expresar su apoyo incondicional a la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, que apoyar a las víctimas del “incidente” de Tláhuac. Y no sólo los expresó, sino que lo reiteró durante el evento denominado “Siete Siglos de Historia de México Tenochtitlan”. “Aquí en la Ciudad, en la capital de la República, en la que los aztecas llamaban el ombligo de la luna, gobierna una mujer excepcional, trabajadora, honesta, inteligente y de profundas convicciones humanitarias. Me refiero a la compañera, Claudia Sheinbaum”, refirió.
Una encuesta realizada por BCG y Asociados refleja que 70% de los mexicanos y 53% de los capitalinos consideran que López Obrador sí debió acudir al sitio del accidente del Metro en Tláhuac y reconfortar a los heridos y a los familiares de las víctimas. A su vez, 74% de los mexicanos y 59% de los capitalinos está en desacuerdo con la expresión del mandatario y no consideran que visitar a los heridos y a los familiares de las víctimas sea un acto hipócrita. No hizo lo que el pueblo quería que hiciera.
60% de los mexicanos y 56% de los capitalinos también consideran que los resultados del peritaje ordenado por la jefa de Gobierno encubrirán a los funcionarios de la Ciudad, mientras que 54% de los mexicanos y 56% de los capitalinos consideran como nada seguro que los responsables del accidente serán castigados, de acuerdo con la misma encuesta.
Quien hoy acuda a Tláhuac entenderá fácilmente por qué López Obrador no acudió. No fue porque no sea hipócrita, sino porque sabe que no sería bien recibido. La gente está muy molesta porque, aseguran, la tragedia se pudo evitar. Los tlahuaquenses están furiosos porque tampoco han sentido la cercanía y la empatía de la autoridad. Padecieron para localizar a los desaparecidos y heridos en el accidente, enfrentan irregularidades, negligencias y torpezas de la autoridad capitalina, y además el desdén de Palacio Nacional.
Las encuestas electorales empiezan a moverse, y Morena puede dar por perdido Tláhuac. El partido del presidente, de la jefa de Gobierno, del canciller Marcelo Ebrard, quien también fue jefe de Gobierno y en cuya gestión se realizó la obra de la línea 12 del Metro, se está desfondando. Curiosamente, no porque la oposición esté haciendo su trabajo, sino porque los errores y torpezas provocadas por la ambición de quienes hoy buscan un hueso, y por la soberbia de quienes ya lo tienen, los está llevando al fondo del pozo.
Por cierto, la encuesta de BCG y Asociados también muestra que para los mexicanos y para los capitalinos el principal responsable de que haya ocurrido el desplome de la trabe de la línea 12 es Marcelo Ebrard. El espaldarazo presidencial a la jefa de Gobierno parece estar dando resultado.
