Desde el 6 de mayo y a lo largo de la semana pasada, pudimos presenciar mediáticamente la escalada del conflicto bélico entre Israel y Palestina, o, mejor dicho, entre el ejército Israelí y el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás). La ocupación israelí de Territorios Palestinos, ha constituido uno de los asuntos más complejos de la agenda internacional por interpretar debido a los distintos factores que se entremezclan.
El análisis se compone de varios aspectos que van desde lo local, lo regional, hasta lo internacional. En primer lugar, a nivel local, las manifestaciones de Sheikh Jarrah, vecindario del cual los palestinos están siendo evacuados ilegalmente por autoridades israelíes, y los ataques que sufrieron los musulmanes palestinos congregados en la Mezquita de Al-Raqsa por parte de la policía israelí, fueron sólo una demostración de lo que, a diario, desde hace 73 años, viven los palestinos bajo la ocupación violenta y el sistema de apartheid por parte de Israel. La narrativa en medios internacionales, se ha centrado en el terrorismo que ambas partes armadas del conflicto ejercen, desestimando por completo la parte subyacente y la más importante de la ocupación: los miles y miles de palestinos muertos, despojados y desplazados de su tierra.
A lo anterior, habría que adicionarle que Israel se encuentra en un momento político crítico, pues el Primer Ministro Benjamín Netanyahu, no ha podido formar un gobierno de coalición después de las elecciones del 23 de marzo donde no resultó ganador. Se puede entender que este es un momento clave para que el PM pueda prolongar su estadía y mostrarse como el hombre fuerte que necesita Israel en estos momentos. Por el lado palestino, la división política que existe vulnera la representación de la Autoridad Nacional Palestina que ha decidido posponer las elecciones programadas para finales de este mes, temiendo que Marwan Bargouthi, el opositor del actual presidente Mahmoud Abbas, se haga de la presidencia. Mientras que, en la mal llamada Franja de Gaza, Hamás ha visto una ventana de oportunidad en la momentaneidad del conflicto para retomar su mermado liderazgo y mostrarse fuerte y como “defensor” de la causa.
La comunidad internacional ha hecho mucho por agravar la situación y muy poco para resolverla. El domingo 16 de mayo, los países poderosos del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se reunieron de emergencia para debatir sobre lo que pasa entre Israel y Palestina. Las respuestas de los grandes eran de esperarse. EEUU es uno de los actores que podría intervenir con un cese al fuego y obligar a las partes, pero se pronunció a favor de la respuesta militar de Israel justificándolo como “legítima defensa” a los ataques recibidos por Hamás. En el caso de México, quien ocupa una silla temporal en el Consejo, condenó el uso desproporcionado de la fuerza, abogando por una solución de dos Estados.
Sin embargo, alejándonos del discurso estatizado que simplemente no avanza y no ha logrado solucionar lo que pasa en suelo palestino, es imperante reparar en la resistencia palestina conformada por generaciones de palestinos que han, literalmente, resistido a los embates por parte de Israel. Los jóvenes que abanderan estas protestas en la actualidad, se muestran intrépidos y decididos a defender su libertad a toda costa, así lo han dejado ver las imágenes de aquellos jóvenes quienes están siendo arrestados y se muestran sonrientes. Estas generaciones son quienes han mantenido a flote a la Causa Palestina que, si bien ha permanecido invisibilizada a lo largo de los años, la realidad se hace cada vez más difícil de ocultar y con la llegada de la tecnología y de teléfonos inteligentes al alcance de todos, las violaciones a Derechos Humanos de los palestinos se han podido documentar en vivo permaneciendo en la memoria colectiva.
La comunidad internacional se ha quedado en la superficialidad de la situación pero, afortunadamente, la comunidad global en favor de los Derechos Humanos, se ha congregado para visibilizar y apoyar a la Causa Palestina y así se ha reflejado en esta última vez, a la que se le ha denominado ya como la Intifada de Jerusalén, pues trastoca intereses y sentimientos en común con otras causas que también claman por el respeto a los Derechos Humanos y civiles como el de las mujeres y las minorías históricamente ignoradas.
El periodista Palestino-Americano y fundador del sitio web “Electronic Intifada”, Ali Abunimah, apunta que la sociedad palestina tiene un profundo sentido de unidad arraigado a su tierra y este es más importante que cualquier factor que pueda dividirles. Israel lo entiende y es por esto que su proyecto de nación se empecina en deshumanizar y desarabizar al palestino, para así poder legitimar sus crímenes de guerra (limpieza étnica) en contra de los palestinos, pero ha quedado claro que la identidad y unidad palestina están más fuertes que nunca.
