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Orbi 21. Ciudadanos del mundo. Por: Cristina Cardeño Gama Destacado

24 May 2021
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La interdependencia y transnacionalización del acontecer mundial, son fenómenos que están ocurriendo en el siglo en el que hemos tenido la suerte o desgracia de coincidir, depende del crisol a través del cual se aprecie. Nuestra realidad cosmopolita nos enfrenta, sin que nosotros lo hayamos decidido así, a una espiral de eventos globales que nos exigen comportarnos cada vez más como “ciudadanos del mundo.” Es decir, como personas de la comunidad internacional en un mundo globalizado, regirnos con los principios de la solidaridad, la ética y sin alejarnos por completo de un enfoque local, pero sí de uno particularista.

 

¿Cómo y en dónde poner en práctica estos valores que se hacen más necesarios debido a los acontecimientos de toda índole que seguimos viviendo?

 

Tal vez en primera instancia, pensar en la idea de tener algo que nos relacione o solidarice con regiones que geográficamente están alejadas de nuestro país pareciera ser difícil, pero hay mucho más en común con el Medio Oriente, Asia e inclusive en países de nuestra propia región de América Latina como lo son cuestiones sociales y/o políticas. Palestina así nos lo demostró durante los últimos días.

 

El terrorismo de Estado ejercido por parte de Israel hacia la población palestina, ha quedado en evidencia. La opresión sistemática que el pueblo palestino ha sufrido desde hace más de 70 años, se hace cada vez más difícil de negar y ocultar. También, resulta ser un caso que refleja lo descompuesto que está el sistema global que nos rige, pues el apoyo que el gobierno y las Fuerzas Armadas israelíes han recibido por actores internacionales como EEUU, la Unión Europea, Rusia, entre otros, nos dice que la balanza está inclinada hacia el lado que reproduce la opresión, tolera crímenes de guerra como la limpieza étnica que ha legitimado Israel en contra de Palestina y que normaliza discursos de odio y discriminación en contra de quienes resultan ser los más vulnerables.

 

Palestina fue “tendencia” en estas últimas semanas, pero se agradece que esta vez se haya puesto de moda un tema que muchas veces ha sido ignorado y normalizado. Tal vez en esta ocasión lo que puso de relieve a la Causa Palestina no es simplemente la cobertura mediática que se le dio, sino que logró resonar con causas de temas sensible que claman justicia por igual, que ejemplifica aquellos principios mencionados que hemos aceptado como ciudadanos del mundo. La opresión y constante violación de Derechos Humanos que sufren los palestinos, no sólo durante el par de semanas pasadas, sino como una constante de su vida cotidiana, nos lleva a solidarizarnos con su causa por simple humanidad. Al defender causas como la feminista, contra la desigualdad en diferentes países de América Latina (Colombia también durante las últimas semanas) o causas que simplemente buscan justicia y que se les visibilice, entonces entenderemos que necesitamos ser coherentes con todas estas causas que llevan como principal motivo, buscar justicia y que se nos resguarden nuestros Derechos Humanos como el de la vida digna, la autodeterminación o simplemente, la vida.

 

Aunque se haya pactado el cese al fuego entre Israel y el grupo Islamistas Hamás, aún queda por resolver el problema de fondo: la opresión del pueblo palestino. Sin embargo y a manera de reflexión, la resiliencia es una de las características del pueblo palestino, que nos han dejado grandes lecciones de resistencia, de continua lucha y enfrentamiento a las injusticias. Por lo mismo, nos corresponde hacer un llamado a alzar la voz ante las injusticias y hacer, desde nuestros espacios, lo necesario para denunciar y señalarlas siempre, apoyar como eco o desde primera línea de batalla, a quienes son los más vulnerables. Continuemos pronunciándonos y no dejemos que pase de moda la Cuestión Palestina. Para cerrar, y citando a Dante Alighieri: “Los lugares más oscuros del infierno están reservados para aquellos que mantienen su neutralidad en tiempos de crisis moral". 

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