El presidente Andrés Manuel López Obrador nuevamente bajó el nivel de la discusión política. En su conferencia mañanera de este jueves, recomendó a sus opositores, a los conservadores, a los corruptos, a los machuchones, y a todos aquellos que no congenian con sus decisiones y manera de gobernar que usen la famosa pomada que es muy buena en rasponcitos, cortaditas, quemaduras que sean leves, para aminorar los efectos del ardor que les provoca la compra de la refinería Deer Park.
Acudiendo, como siempre, a los otros datos, el presidente aseguró que, además de la adquisición de Deer Park, a los conservadores le molesta que México “tenga más inversión extranjera que en años pasados”. Según él, “no se había tenido un primer trimestre como el de este año, con tanta inversión extranjera. No estoy hablando de que creció la inversión extranjera con relación al año pasado, creció con relación a varios años”.
Como también eso -que el Banco de México ha evidenciado como una mentira- enoja a sus opositores, López Obrador les sugirió que se apliquen la misma pomada que se usa en rozaduras de pañales que sean leves, e infecciones de la piel también muy leves.
Con sorna, López Obrador sugirió que su gobierno comprará también el laboratorio que fabrica la pomada que se aconseja tener en la casa y la oficina. “Están muy molestos, serénense”, dijo a sus opositores.
Y como el que se ríe se lleva, el resto del día sus opositores se la pasaron recomendando al presidente y a los funcionarios de su gobierno el uso de Vitacilina para aminorar el ardor provocado por la publicación de la revista británica The Economist, que le dedicó su portada al mandatario mexicano con el título “Mexico’s false messiah” (el falso mesías de México), acompañada de una de las peores fotografías de López Obrador.
La revista británica advirtió que López Obrador es un peligro para la democracia mexicana, por lo que “los votantes deben frenar al presidente hambriento de poder de México”. Además, asegura lo que muchos opinan también aquí en México: el mandatario divide al país y no está dispuesto a escuchar consejos.
“López Obrador divide a los mexicanos en dos grupos: ‘el pueblo’, por lo que se refiere a quienes lo apoyan, y la élite, a la que denuncia, a menudo por su nombre, como delincuentes y traidores a los que culpa de todos los problemas de México”, destaca el artículo, que bien pudo haber escrito cualquier periodista mexicano.
Más allá, el texto publicado por The Economist destaca la importancia de que los mexicanos acudan a votar el próximo 6 de junio, dado que el presidente no sigue las reglas del proceso electoral. “El desprecio del presidente por las reglas es una de las razones por las que las elecciones del 6 de junio son importantes”, refiere la publicación.
Los adversarios del presidente se imaginan al presidente López Obrador untándose la famosa pomada, ¡ah que buena medicina!, mientras leía lo que The Economist opina de él: “sufre de lo que el periodista venezolano Moisés Naím califica como necrofilia ideológica: un amor por las ideas que han sido probadas y han demostrado que no funcionan”.
El canciller Marcelo Ebrard trató de aminorar los efectos de la publicación con una carta que parece escrita con lágrimas. El enojo fue tanto, que hasta en el texto Ebrard perdió la compostura y se aventuró a hacer un pronóstico que viola la reglamentación electoral del país: “se sabe que los resultados de la elección, como ocurrió en 2018, no coincidirán con lo que ustedes desean”.
Quizás no sería mala idea la compra del laboratorio que fabrica la Vitacilina. Por lo pronto, ya se teme una escasez de la pomada en el mercado mexicano por el acaparamiento que de ella se hace en Palacio Nacional.
