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Orbi 21. A los mexicanos nos toca decidir. Por: Cristina Cardeño Gama Destacado

31 May 2021
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La portada del semanario británico The Economist para América Latina, alimentó en México a la opinión dividida que existe al respecto del Presidente Andrés Manuel López Obrador. En la portada que se hizo viral, aparece el presidente AMLO de forma magnánima rodeado de elementos insignia de su gobierno como PEMEX, el ejército y sus macroproyectos, pero más importante aún, es el contenido del artículo titulado El Falso Mesías de México (“Mexico’s False Messiah”, en inglés) en el que, en resumen, hace referencia a que el presidente es una amenaza a la democracia en México.

 

Tanto la portada como el artículo, resultaron controversiales en México. Los fieles seguidores del presidente no tardaron en asegurar que la revista conservadora es parte de una “conspiración” contra su administración. En el otro polo se ubican quienes se sintieron respaldados con este artículo, que afirma lo que venían apuntando contra López Obrador.

 

El artículo sugiere también, y de manera peligrosa, que Estados Unidos bajo la actual administración de Joseph Biden, debería poner atención en lo que pasa en “su patio trasero”, es decir, sobre el alarmante autoritarismo presente. Que si a Donald Trump no le importó la democracia en México, al presidente en turno sí debería. Un fuerte enunciado que sólo refleja los intereses de las élites. ¿Cuáles son éstas? directivos empresariales, líderes políticos y analistas con una fuerte inclinación liberal, demócrata y sobre todo, capitalista en su máxima expresión.

 

Si bien podemos encasillarnos en si lo que se dice en el artículo es cierto o no, o quienes estamos de acuerdo o en desacuerdo, el artículo resonó bastante entre cierta parte de la sociedad y redes sociales, haciendo sólo aún más evidente la división que se profundiza en el día a día en nuestro país bajo este gobierno.

 

La revista hace un llamado a que los mexicanos salgamos a votar el próximo 6 de junio para frenar al presidente y a su partido, Morena, y que “los votantes del 6 de junio deben apoyar al partido de oposición que esté en mejor posición para ganar, donde quiera que vivan. Los partidos de la oposición deberían trabajar juntos para frenar al presidente”.

 

Cualquier persona o medio puede dar su opinión sobre lo que acontece en el mundo, pero también hay que poner atención en lo que se dice, quién lo dice, dónde y cómo se dice y también el para qué. Además, para enfrentarnos a escritos como el reciente, convendría formarnos un criterio y tener presente qué es lo que queremos como proyecto de país. The Economist Menciona que EEUU debe tener bien cuidadas sus tácticas de acercamiento para no desatar la furia de mexicanos que ven con malos ojos la intervención del vecino del norte. Me atrevo a reformular este último enunciado. Seamos más exigentes en cuanto a los intentos de intervención en asuntos domésticos por parte de Estados Unidos y de cualquier otro país con ínfulas de gobiernos democráticos o moralmente superiores al nuestro. Nuestra política está llena de fallas, nuestra cultura política y sociedad no están bien articuladas ni informadas al respecto. No obstante, en nuestro propio territorio, en países de América Latina, regiones como la asiática o el propio Medio Oriente, han sufrido de intervenciones de todo tipo de los países que se jactan de ser democráticos, liberales que “exportan” la democracia para ayudar a “crear” un mundo mejor.

 

Tenemos que ser recelosos de nuestra autonomía, de fortalecer nuestra propia política y comenzar a reformular esa ideología y narrativa sobre que los Estados Unidos son quienes nos pueden salvar de nosotros mismos. Seamos nosotros mismos pues quienes decidamos lo que acontece y el propio rumbo de nuestro país. Si bien puede parecer ingenuo pensar que podremos en algún momento librarnos de la injerencia estadounidense, al menos sí podemos empezar a mostrarnos más reacios a esto y ejercer nuestras obligaciones y derechos políticos y civiles para, ya sea disminuir la presencia de Morena en el Congreso, o aumentarla, o decidir quién y cómo nos gobierne. 

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