Síguenos en:

Conferencia tras banderas. El remanso de la veda electoral. Por: Pepe Rocello Destacado

02 Jun 2021
283 veces

En la ley se establece que en la semana previa al proceso electoral se debe de tener un tiempo para la reflexión final sobre por quien se debe o se piensa elegir como autoridad para darle chamba de gobernador, presidente municipal o para diputado federal o local.

Difícil tarea si se piensa, como muchos mexicanos suponen, que las autoridades electas pueden ser estadistas, visionarios ilustrados, mesiánicos o redentores y poseedores de la verdad absoluta y que con ellos en el cargo vamos a poder tener la solución a nuestros problemas y lo más importante el camino hacia lo anhelado y sin trabajar o esforzarnos, porque hay muchos que así lo prometen.

Triste realidad, vamos a elegir a burócratas que tienen que asumir, primero, que su obligación fundamental es la administrar los recursos públicos y dar y otorgar servicios a los cuales están obligados constitucionalmente a brindar, seguridad, salubridad en las vías públicas, vialidades, alumbrado público, agua potable y su saneamiento, esto en coordinación de los tres órdenes de gobierno, al igual que la salud y la educación, que son públicos y que desde mi punto de vista deberían ser los individuos los que se los provean y que decidan donde se les atiende.

Si no podemos escoger a nuestros médicos y maestros, estamos bien jodidos, pero así es la estadolatría.

La burocracia de manera sistemática promete lo que no puede cumplir y que bien saben que no pueden cumplir y que difícilmente cumplen con los servicios y acciones a las que están obligados y que ni idea tienen cómo hacerlo con recursos que tienen en responsabilidad de administrar para poder hacer que los espacios públicos y servicios funcionen a cabalidad.

Adicionalmente, casi todas las alcaldías se encuentran con balances negativos en sus finanzas públicas y en muchos casos se encuentran en situación de quiebra técnica, en donde no pueden hacer frente a sus compromisos corrientes y mucho menos a los financieros, principalmente con la CFE, a la cual están quebrando también.

Que es lo que no pueden cumplir y que prometer fervientemente la famosa justicia distributiva, es decir transferir recursos públicos a personas con el objetivo de que mejoren sus niveles económicos de bienestar, la famosa clasificación que tenemos de la pobreza, payasadas.

Se tiene que entender que los recursos públicos son bienes y servicios públicos y que tienen que ser sufragados con impuestos, tarifas, aprovechamientos y derechos que tienen que estar destinados para lo que se recaudan, es por ello que no existe fuente de financiamiento sustentable para la política social.

No se tiene de donde sacar dinero para los programas sociales, y que hay que decirlo que se tienen identificados más de tres mil programas de los tres órdenes de gobierno.  Según el CONEVAL se tiene un total de 3,127 programas y acciones sociales federales y estatales hasta 2012, de los cuales 278 eran federales, cinco más comparado con 2011; y 2,849 programas y acciones estatales en 2011, 458 más que en 2010,

En la actual administración se tienen Apoyo para el Bienestar de las Niñas y Niños Hijos de Madres Trabajadoras, Producción para el Bienestar, Crédito Ganadero a la Palabra, Tandas para el Bienestar, Sembrando Vida, Jóvenes Escribiendo el Futuro, Programa de Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores. Siendo estos los más importantes o los únicos, después de que se chutaron los fideicomisos, que a decir verdad muchos de ellos pueden ser concursados de otra manera, menos el FONDEN que hemos aprendido a la mala la importancia de tenerlo y que su importancia quedará en evidencia mientras más pase el tiempo y nuestra tierra siga su viaje de vida de la que dependemos.

Del cambio climático antropogénico, que es mínimo y el más importante el no antropogénico que nos obliga a persistir en la adaptación y en la mitigación de estos cambios progresivos y entender los ciclos largos de la naturaleza, de estos que van más allá de los cien o cincuenta años y que hoy nos afectan con alguna saña a nuestro país en diferentes formas a lo largo de nuestro territorio: inundaciones, sequías, vientos, granizadas, temblores, olas de calor, y frio por señalar algunos que son recurrentes, esperemos que las pandemias no lo sean, pero que seguirán al asecho de la humanidad.

Esto no lo pueden hacer las autoridades que vamos a elegir, lo tenemos que hacer la sociedad con el concurso de todos y cada uno de nosotros y esto tiene que pasar por una conciencia colectiva y la participación sí o sí de los científicos y estudiosos haciendo su chamba, las empresas privadas y actores especializados en cada uno de los temas que representen una solución a esto.

Soluciones reales, no promesas vacías de actores políticos que aspiran a un cargo público y que pagamos todos y cada uno de nosotros, principalmente con el impuesto al consumo, el IVA que hasta la población con menos recursos económicos pagan cuando compran un chesco o refresco.

Mantener la esperanza de que la autoridad electa puedan atender estos temas es ser ingenuos a como dicen algunos tener el síndrome de Estocolmo que es un término utilizado para describir una experiencia psicológica paradójica en la cual se desarrolla un vínculo afectivo entre los rehenes y sus captores.

No podemos seguir siendo irresponsables, las autoridades no pueden resolver los problemas de la sociedad en su conjunto, somos nosotros los que lo debemos de hacer. Actualmente tenemos muchos elementos para perder la esperanza de que esto se pueda lograr por la burocracia, lo que si podemos es volvernos muy exigentes para pedir cuentas claras y que cumplan con la chamba para la cual los estamos contratando.

Como decía un eslogan de advertencia en la “telera” Mucho ojo, mucho ojo, no solo por quién votas, sino cuando sean burócratas contratados para que hagan bien su trabajo.

Mucha suerte el próximo 6 del corriente. 

Valora este artículo
(2 votos)