Lo que está ocurriendo en Notimex desde febrero de 2020 es el más claro ejemplo de lo que es el actual gobierno federal: a pesar de que en el discurso dicen combatir la corrupción, la impunidad, el amiguismo, el influyentísimo y el abuso de poder, en la realidad éstas son prácticas comunes solapadas desde los más altos niveles del poder.
En marzo pasado -cuando recién cumplió un año el estallamiento de la huelga en la Agencia de Noticias del Estado Mexicano- la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje ordenó la reinstalación de Adriana Urrea, secretaria general del Sindicato Único de Trabajadores de Notimex (SutNotimex)en su plaza como reportera, lo que fue desconocido por la directiva de la Agencia, encabezada por Sanjuana Martínez, que nunca acató lo ordenado por la autoridad laboral. En cambio, hace un par de días la Fiscalía General de la República citó a Urrea para declarar por presuntos delitos relacionados con derechos de autor, en respuesta a una denuncia presentada por la dirección de Notimex según la cual la secretaria general del sindicato habría utilizado recursos de la Agencia para su programa “Gira tus Finanzas”.
Sanjuana Martínez llegó a Notimex con la bandera de darle un giro a la Agencia. Prometió hacerla objetiva y librarla de la corrupción que ahí privaba, principalmente en el SutNotimex, que encabezaba Conrado García. Sin embargo, la supuesta lucha contra la corrupción en la Agencia estuvo plagada de abusos y violaciones a los derechos de los trabajadores de Notimex. Se registraron despidos injustificados de quienes, a juicio de Sanjuana Martínez, llevaban a cabo prácticas de corrupción, sin presentar una sola prueba de que así era. Además, a los trabajadores despedidos se les ofrecían liquidaciones de risa, con amenazas para aceptarlas. Los maltratos y hostigamientos laborales fueron denunciados una y otra vez.
Sanjuana Martínez nombró a amistades suyas en cargos clave y manejó los recursos con opacidad. La directora de la Agencia usó recursos de Notimex para, por ejemplo, entrevistarse a sí misma, atacar a adversarios personales y políticos, e incluso para desprestigiar a artistas que tenían becas del FONCA.
Antes de la llegada de Sanjuana Martínez a Notimex, la Agencia tenía prestigio. Haber dejado de ser la agencia de noticias del gobierno para ser la Agencia de Noticias del Estado Mexicano fue un salto de calidad que le permitía poner en su horizonte de mediano plazo, una autonomía que la proyectara como un medio de comunicación independiente y con renombre mundial.
Sin embargo, la actuación de Sanjuana Martínez convirtió a la Agencia en un ariete para desprestigiar enemigos o sectores sociales, difundir información falsa, engañosa, propagandística del gobierno federal y de promoción de la imagen de su directora.
Sanjuana Martínez se negó a reconocer la huelga que sí reconoció la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje. La directora montó una agencia paralela, financiada con recursos públicos, para seguir operando de manera ilegal, pues para ese momento la huelga había sido legalmente reconocida por la autoridad laboral.
Luego de emprender ataques a todos sus críticos en la prensa y a organizaciones de la sociedad civil, la directora de Notimex decidió que su integridad física peligraba, por lo que pidió al Mecanismo de Protección de Personas Defensoras de los Derechos Humanos y Periodistas que le proporcione escoltas. Argumentó que personas como Carmen Aristegui, y organizaciones como Artículo 19, que se dedica a defender la libertad de prensa, podían hacerle daño. El Mecanismo no aceptó la petición de Sanjuana, aclarando que no ejerce como periodista sino como funcionaria pública.
La directora de Notimex acudió a una de sus amigas y paisana: Rosario Piedra, la cuestionada presidenta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, quien insistió en que había que cuidar a Sanjuana. Nuevamente le negaron la protección, por lo que recurrió, por la vía de la CNDH, a otra amistad: Rosa Icela Rodríguez, secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana. Ambas coincidieron en el pasado en el periódico La Jornada, y Rodríguez no dudó en apoyar a la directora de Notimex “para salvaguardar la seguridad, integridad física y vida de Sanjuana Martínez Montemayor, en razón de las amenazas y agresiones recibidas vinculadas con su ejercicio como periodista”. De esta manera, la secretaria otorgó a su amiga Sanjuana, con cargo al erario, una “salvaguarda urgente para proteger su derecho humano a la vida”.
Por otro lado, la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, llevó a cabo una investigación de risa y en poco tiempo libró de toda culpa a su amiga y aliada directora de Notimex.
El presidente Andrés Manuel López Obrador también ha defendido a Sanjuana Martínez desde la mañanera y en sus respuestas a las preguntas parlamentarias realizadas por el Senado de la República. Tanto la defiende que el caso de Sanjuana Martínez fue uno de los que motivó que López Obrador exigiera a la cooperación internacional de los Estados Unidos dejar de financiar a Artículo 19. Por supuesto, el gobierno de Joe Biden lo ignoró, pero esto muestra el nivel de complicidad interna en esta administración y lo dispuestos que están a usar su poder político para protegerse unos a otros.
Aunque Notimex está en huelga y sin actividades formales, Sanjuana Martínez gastó más de 194 millones de pesos del presupuesto de la Agencia de 2020. Ello, a pesar de que no se están pagando salarios ni gastos administrativos por estar en huelga.
Lo que está ocurriendo en Notimex es muestra de la complicidad, el amiguismo, la corrupción, el abuso y la impunidad que imperan en el actual gobierno, en el que afirmaron que no serían iguales.
