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Desde San Lázaro. Se desmorona el PRI y va hacia su extinción. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

02 Jul 2021
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A muchos priistas que ostentan todavía cargos, ya en el partido o como representantes populares, no les ha caído el veinte de la aplanadora que les pasó por encima el pasado 6 de junio y que de no haber sido por la coalición que conformaron con el PAN y el PRD, estaríamos hablando de la pérdida de su registro a nivel nacional.

De ese tamaño es la debacle del otrora invencible partido tricolor, quien ahora solo vive de los resabios del pasado y de una militancia venida a menos, pero que, en algunos estados, todavía traen la camiseta bien puesta.

La pérdida de 8 gubernaturas representa el vórtice de la peor derrota que haya sufrido este partido, luego de  perder de la presidencia de la república en el año 2000.

Al escuchar al presidente nacional de ese partido, Alejandro Moreno y sus achichincles, justificando sus fracasos, se consolida el pronóstico de que hacia el futuro poca cosa tiene que hacer el PRI para mantener sus prerrogativas a nivel nacional.

Presumen el aumento de curules en San Lázaro, empero, eso se debió, principalmente, a un voto de castigo que emitió la ciudadanía contra Morena y no por méritos propios de los candidatos del Revolucionario Institucional, hecho que todavía no se alcanza a comprender en su justa dimensión por “Amlito”,  como se le apoda al jerarca nacional por estar sujeto a los designios del principal huésped de Palacio Nacional.

No me cree, estimado lector, va un ejemplo: La diputada del PRI que integra la Sección Instructora de la Cámara de Diputados, Claudia Pastor Badillo, se ausentó de la discusión en la que se iba aprobar los dictámenes del proceso de desafuero de los legisladores Mauricio Alonso Toledo, acusado de enriquecimiento ilícito y de Saúl Huerta Corona, señalado presuntamente de cometer abuso sexual en contra de un menor de edad y un adolescente de 19 años.

Se justificó la priista con un aviso sobre la imposibilidad de asistir a la reunión, lo que aumentó el sospechosismo de que el PRI negoció con Morena para que no proceda el desafuero de estos dos gañanes y con este hecho se ratificó la complicidad con el  partido en el poder.

Este es el tipo de acuerdos que opera el actual PRI, por conducto de Rubén Moreira, líder de la bancada priista en la cámara Baja a partir del 1 de septiembre, pero que ya los pastorea,  y que tiene antecedentes de apoyar al partido político del presidente cada vez que haya una “buena oportunidad para negociar”.

Este PRI, el de ser comparsa del poder es el que tiene sus días contados, el otro, el que todavía defienden los militantes que exigen la renuncia de Alejandro Moreno;  y que algunos de ellos serán diputados federales en la LV Legislatura, están dispuestos dar la pelea para defender a su partido de la extinción.

Por lo pronto, la exdirigente del PRI y  presidenta de la Cámara de diputados, Dulce María Sauri, advirtió que su partido no puede darse el lujo de la simulación y omitir un informe detallado por la dirigencia del partido, léase por Alejandro Moreno Cárdenas,  de los resultados del 6 de junio.

La convocatoria al Consejo Político Nacional de los tricolores sigue en una larga espera y ello, lejos de apaciguar las aguas, las agita más, como ya vimos con el zafarrancho que se armó hace unos días entre por priistas en donde salieron a relucir hasta armas de fuego.

Claro, personajes como Ulises Ruiz, de negro historial y que nada abona a los priistas,  aprovechan el caos que prevalece en el PRI, para buscar ganar posiciones al interior de ese partido.

Si a la brevedad no toman el control de lo que queda del PRI, personajes como Alfredo del Mazo, Miguel Ángel Riquelme, Miguel Ángel Osorio Chong, José Narro y otros liderazgos  nacionales y regionales, pues solo queda ser testigo de la extinción del último dinosaurio de la política nacional.

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