Las diferencias entre los gobiernos de México y de Estados Unidos empiezan a hacerse visibles. No es que se empiecen a notar, sino que empiezan a hacerse públicas. El gobierno de Joe Biden ha dejado de guardar las formas y ya no le preocupa exhibir sus diferencias con el gobierno mexicano.
Además, al gobierno estadunidense le preocupa la situación actual en México. Cada vez con más frecuencia, los funcionarios del gobierno de Biden exhiben sus desacuerdos con la política económica, ambiental, laboral y sanitaria del presidente López Obrador. En el único punto en el que México y Estados Unidos parecen estar de acuerdo actualmente es en el migratorio, y ello es porque la administración de López Obrador ha cedido, desde su inicio, a todas las exigencias de Estados Unidos en esa materia. Lo hizo con el gobierno de Donald Trump y lo sigue haciendo con el gobierno de Biden.
A través del Departamento de Estado, el gobierno de Estados Unidos realizó un análisis denominado “Declaraciones sobre el clima de inversión 2021: México”, que de igual forma realizó para otros 169 países. En ese análisis, el gobierno estadunidense hace notar la incertidumbre que están propiciando a los proyectos de inversión las políticas del gobierno de López Obrador.
El gobierno de Biden señala en ese análisis, que hizo público en días recientes, una serie de factores que están complicando el crecimiento sostenido de México. Algunos de esos factores señalados son: la inseguridad, la informalidad y la corrupción. El gobierno norteamericano no se traga el cuento mañanero de que en México están disminuyendo la inseguridad y la violencia o de que la corrupción en el país se ha terminado.
El documento también señala la preocupación de los inversionistas por los frecuentes cambios regulatorios en México, a pesar de que ya está en vigor el T-MEC, que establece claramente las políticas, prácticas y regulaciones que en materia comercial deben seguir Canadá, Estados Unidos y México con el objetivo de consolidar a la región de Norteamérica como una de las más competitivas del mundo.
“Los inversionistas informan cambios regulatorios repentinos y reversiones de políticas. La salud financiera inestable de la compañía petrolera estatal Pemex y una respuesta fiscal débil percibida a la crisis económica del COVID-19, han contribuido a las incertidumbres en curso”, afirma el Departamento de Estado en el resumen ejecutivo del análisis.
Añade que “la incertidumbre sobre el cumplimiento de los contratos, la inseguridad, la informalidad y la corrupción continúan obstaculizando el crecimiento económico sostenido de México. Los esfuerzos recientes para revertir las reformas energéticas de 2014, incluida la ley de reforma de la electricidad de marzo de 2021 que prioriza la generación de la compañía eléctrica estatal CFE, aumentan más la incertidumbre. Estos factores elevan el costo de hacer negocios en México”.
El diagnóstico del gobierno de Estados Unidos sobre México no comparte el optimismo del gobierno de López Obrador, que con frecuencia señala que el país “va bien”, y deja ver la posibilidad de que, en breve, las inversiones estadunidenses dejen de fluir hacia nuestro país por no contar con garantías y certidumbre.
Al análisis del Departamento de Estado se sumó una carta firmada por legisladores republicanos y demócratas, enviada al presidente Joe Biden, en la que denuncian la forma en la que la política energética de México pone barreras a las inversiones estadunidenses, bloquea la libre competencia y va en contra del T-MEC. En la carta, los legisladores de Estados Unidos también refieren que el gobierno de López Obrador da una preferencia injustificada e injusta a la CFE y a Pemex. La carta fue firmada, entre otros, por los legisladores Ted Cruz, Henry Cuéllar y Vicente González.
Con esa carta fue recibida la secretaria de Economía, Tatiana Clouthier, quien realiza una visita de tres días a Washington para reunirse con autoridades y empresarios estadunidenses para evaluar la implementación del T-MEC.
Los empresarios e inversionistas de Estados Unidos no se sienten cómodos con el gobierno de López Obrador. No son buenas noticias, tomando en cuenta que la recuperación económica de México depende en gran parte de la estadunidense.
