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Se tenía que decir… El magazo de Palacio Nacional y su consulta. Por: Santiago Cárdenas. Destacado

30 Jul 2021
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Desde el 1 de diciembre de 2018, México vive en un constante show que sustituye cualquier práctica seria de gobierno. En ese circo, el presidente Andrés Manuel López Obrador funge como maestro de ceremonias, domador de fieras, trapecista, mago, hombre fenómeno y payaso, todo al mismo tiempo, y cede algunos roles sin importancia ni relevancia a algunos de sus colaboradores en el momento en que lo considera necesario.

 

Si por algo se le recordará, será por las prestidigitaciones verbales que profiere todos los días en Palacio Nacional. Ahí, en ese escenario se presentan de lunes a viernes los actos de magia con los que gobierna. Cual mago, distrae con una mano y ejecuta con la otra. Engaña con el verbo mientras esconde o saca al conejo, según la ocasión.

 

De esta forma ha engañado con el combate al huachicol, con la cancelación del aeropuerto de Texcoco, con Lozoya, con el combate a la corrupción, con la austeridad, con el apoyo a los más pobres, con el combate a la pandemia del coronavirus, con la libertad de expresión, con las cifras de la violencia en el país, con la separación de Poderes, con ser un gobierno solidario con las mujeres y las víctimas, con el abasto de medicamentos y con la revocación de mandato, entre otros temas.

 

El acto de prestidigitación de moda es una consulta popular en la que se le preguntará a los ciudadanos algo difícil de entender: “¿Estás de acuerdo o no en que se lleven a cabo las acciones pertinentes con apego al marco constitucional y legal, para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos, encaminado a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas?”.

 

¿Cuáles son las acciones pertinentes? ¿Cuál sería el proceso de esclarecimiento? ¿Cuáles se considerarán “decisiones políticas”? ¿A qué actores políticos alcanzarán los procesos de esclarecimiento? Efectivamente, Cantinflas no lo habría dicho mejor.

 

El propio presidente ha asegurado que no asistirá a votar en la consulta popular del 1 de agosto. La promovió, pero no participará.

 

Para que el resultado de la consulta popular sea vinculante, es decir, obligue a la autoridad a acatar el resultado, la participación ciudadana deberá ser, como mínimo, de 40% de la Lista Nominal del INE, que en total asciende a 93 millones 528 mil 73 ciudadanos mexicanos. El reto para el presidente, su partido y todos aquellos que han promovido activamente la asistencia ciudadana a las urnas el 1 de agosto, es que al menos 37 millones 411 mil 390 personas participen y se expresen con su voto.

 

La consulta popular, en la que se ve extremadamente difícil que se alcance el 40% de participación ciudadana, será un auténtico derroche de dinero. Costará 528 millones de pesos, y lo más probable es que no sirva para nada.

 

El acto de magia de López Obrador consistirá entonces en continuar sus frecuentes ataques verbales a los expresidentes, culpándolos de todos los males que padece el país, y a la vez cargando una supuesta responsabilidad a los ciudadanos por no juzgar a los exmandatarios. Fácil, los expresidentes fueron corruptos y ladrones, y dejaron hecho pedazos al país que ahora López Obrador está edificando desde cero, pero no serán juzgados porque el pueblo así lo quiso.

 

Y después del 1 de agosto habrá nuevos trucos, nuevos actos de magia que el lopezobradorismo aplaudirá a rabiar, festejará con todo, y defenderá ante cualquiera. ¡¡¡Magazo!!! Tata tiu, tata tiu, tata tiu, tata tiu.

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