De los gobernadores que saldrán debido a que terminan su gestión, hay uno que está en la mira de la Unidad de Inteligencia Financiera que comanda Santiago Nieto, por enriquecimiento ilícito y la triangulación de recursos públicos a través de varios prestanombres para adquirir los terrenos aledaños a la ampliación de la terminal marítima ubicada en Manzanillo, además de contratos irregulares en la operación del puerto y por vaciar las arcas públicas del Estado en tal nivel que no hay dinero para pagar la nómina.
Se trata de Ignacio Peralta gobernador de Colima, quien debido a su desastrosa administración el gobierno estatal se ha quedado sin recursos, reclamo que llegó a oídas del mismo presidente López Obrador, en su visita este fin de semana a la entidad, en donde los trabajadores al servicio del estado, de vida voz le informaron que les deben varias quincenas y lo más grave es que no hay dinero para que se las cubran en los próximos tres meses.
La molestia del presidente de México ante esta grave anomalía, se notó de inmediato y prometió que mandaría el dinero para cubrir el pago faltante, pero, advirtió que hará lo posible para que ese dinero les llegue directamente a los trabajadores y “no se quede en el camino”, en franca alusión a las uñas largas del gobernador Peralta.
Entre gritos de “fuera Nacho”, el secretario general del Sindicato de Trabajadores al Servicio del Estado de Colima, Martín Suárez, acompañado por decenas de trabajadores, abordó al presidente López Obrador y le informó que esa central de trabajadores interpondrá recursos penales y administrativos contra el gobernador Peralta, pues hay alrededor de 12 mil personas afectadas.
“No quiere pagarle a los trabajadores del gobierno estatal porque según él no hay dinero en las arcas estatales, pero sus cuentas personales, de sus familiares y testaferros están al tope”
Y no crea estimado lector que la escasez de recursos se deba a que la Federación no ha enviado sus participaciones al estado, al contrario, todas se han depositado puntualmente y por ello el presidente se extrañó ante la falta de presupuesto.
La molestia del Jefe del Ejecutivo Federal fue tan evidente que la ley de hielo aplicada a Nacho, heló a los presentes.
La gobernadora electa de la entidad, Indira Vizcaíno Silva conoce a la perfección sobre los motivos que provocaron la falta de recursos en las arcas públicas y ello obedece a que Peralta ha desviado partidas etiquetadas a otros propósitos para favorecer a proveedores amigos que se mochan con su respectiva cuota con el mandatario.
La herencia recibida por parte de Indira es la corrupción, quiebra y violencia desbordada.
La falta de pago de las quincenas es tan solo uno de los problemas que enfrenta esa entidad, la inseguridad es otro gravísimo escollo que impide que los colimenses disfruten de condiciones mínimas de seguridad en sus vidas y su patrimonio.
Desde que era candidato por el PRI, Nacho Peralta, sabía que el presidente Enrique Peña Nieto construiría una ampliación a la terminal marítima de gran calado que le daría otra dimensión económica al puerto de Manzanillo.
Ni tardo ni perezoso Peralta acaparó todas tierras aledañas mediante la fuerza y el despojo a los dueños y campesinos propietarios, quienes se vieron obligados a vender a prestanombres y testaferros del futuro gobernador.
Las pesquisas que no solo hace la UIF, la Fiscalía General de la República y las áreas de inteligencia de la Marina, tienen ubicadas a los familiares y esos prestanombres que, por cierto, varios de ellos, por una “afortunada coincidencia” son proveedores del gobierno.
Favor con favor se paga y Nacho Peralta en aras de tener la solvencia económica para cuando deje el cargo, saqueó las arcas públicas que están vacías a un nivel de que ni siquiera el gasto corriente puede solventar, como el pago de la nómina.
Estas irregularidades tan solo son la punta del iceberg de la corrupción que están desmadejando las autoridades competentes.
