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Desde San Lázaro. Serénense, Morenos. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

27 Ago 2021
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Si la cabeza anda irascible y fuera de sí, que se puede esperar del resto del cuerpo.

Mientras que el presidente pierde tiempo en elevar las ínfulas de Ricardo Anaya, el país, padece el embate de las fuerzas de la naturaleza, del crimen organizado, Covid-19 y de la incapacidad del gobierno para atender la crisis económica y el desbarajuste del aparato gubernamental para rendir resultados positivos.

Además, la grilla está desatada, particularmente en la 4T y en el partido del gobierno. Todos contra todos y nadie hace algo para que se serenen los Morenos.

Cuando Claudia no le pega a Marcelo, Olga madrea a Monreal y  cuando ello no ocurre, en otros sectores del gabinete, ajustician a sus “compañeros”. En ambas Cámaras del Congreso las cosas están peor; unos por presidir las Comisiones de Trabajo más jugosas; y otros por mantener sus privilegios.

Precisamente, el aún pastor de los senadores de Morena, el zacatecano Ricardo Monreal padece de esos embates de algunos de sus compañeros de bancada, quienes han interpretado que el gran Tlatoani le quiere quitar la coordinación en el senado,  y por ello han arreciado los ataques, ya sin ningún empacho ni cuidado de las formas.

Este reportero habló con varios senadores de Morena, afines a Monreal, y aseguran que no solo continuará con su liderazgo, sino que mantendrá su papel protagónico para sacar avante la agenda legislativa del presidente, no obstante que el bloque opositor en el Congreso ha cerrado filas para impedir que las ocurrencias prosperen.

Desde un punto de vista objetivo, vemos que fuera de Ricardo Monreal, no hay nadie que tenga la capacidad negociadora y la experiencia, para tender puentes solidos con la oposición que permitan la aprobación de, por ejemplo, la reforma electoral que, a decir de varios legisladores, si se lleva a cabo, no será para descabezar al INE ni al Tribunal Electoral y menos para eliminar a los plurinominales, sino para fortalecer todo el andamiaje de leyes que sustentan su independencia y autonomía.

“Yo estoy sometido a la aceptación, no ahora, sino siempre, desde el primer día que se me designó, siempre he estado sometido al voto de la mayoría de los compañeros. Ellos son los que deciden”, precisó Monreal.

La interlocución en el Congreso la tiene el zacatecano y ello no va a cambiar con la LXV Legislatura, ya que  sus principales liderazgos se mantienen casi sin cambios, en relación con la anterior Legislatura.

En contraparte, en la cámara de diputados, Moisés Ignacio Mier Velazco, coordinador de los morenos, destaca por su rijosidad y soberbia, actitud que lastima a  sus propios correligionarios y a sus supuestos aliados, el Verde y el PT, por lo que no debe causar extrañeza que las primeras semanas de trabajo de la LXV Legislatura estén plagadas de desencuentros, tomas de tribuna y agandalles de Mier y sus huestes.

Decíamos que los Morenos deben serenarse, empezando por el Jefe del Ejecutivo Federal, quien todas las mañanas no deja títere con cabeza, empezando con Ricardo Anaya, por ello, es menester que recobre la calma y tome decisiones con altura de miras en bien de todos los mexicanos.

Si el presidente está iracundo y descontrolado, pues que se puede esperar con el resto del gabinete y de los legisladores de Morena.

Debe haber un llamado a la serenidad y a la reflexión.

A la cordura y al pleno respeto a las instituciones y de modo decidido a la propia gobernabilidad y la consolidación de la democracia.

Vivimos tiempos aciagos en donde el grueso de la población enfrenta temibles amenazas para su vida,  salud,  patrimonio y su inclusión social.

Ante el avance de la pobreza en el país y la reducción del mercado de oportunidades, la gente  lo que menos necesita es que los políticos estén peleándose todo el tiempo y menos los que están en el poder.

Deben cesar las hostilidades entre los Morenos y apoyar más al presidente para sortear la segunda parte del sexenio con éxito.  

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