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Orbi 21. Las implicaciones del 9/11 continúan vigentes. Por: Cristina Cardeño Gama Destacado

13 Sep 2021
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El ataque terrorista del 11 de septiembre de 2011, perforó el corazón de los Estados Unidos. Las implicaciones que tuvo a escala global, lograron poner de cabeza casi al mundo entero. Se puede decir que, en efecto, hubo un antes y un después del 9/11. La forma en la que los Estados Unidos de América se relacionaba con el mundo se endureció brutalmente bajo la administración de George W. Bush, teniendo como consecuencia las invasiones militares de Iraq y Afganistán, en las que hasta hoy se resienten las implicaciones, y el endurecimiento de las medidas de seguridad nacional del país. Sin duda, fue una de las atrocidades más impactantes de la historia de los Estados Unidos.

 

Sin embargo, no debemos olvidar que hace 20 años, EEUU impuso su guerra contra el terrorismo impulsada por esos ataques, en la que además de invadir a esos países violó derechos humanos y la privacidad de sus ciudadanos con la Ley Patriota, junto con sus guerras globales, a pesar de haber recibido en ese entonces la negativa, con la resolución 1441 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, de llevar a cabo dichas operaciones militares en el 2003. Varias regiones en el mundo resintieron las hostilidades del gobierno estadounidense, en especial el Medio Oriente y Norte de África.

 

El discurso islamófobo que se adoptó desde ese entonces ha servido como la justificación irrefutable para llevar a cabo las guerras que habían sido sostenidas hasta hace algunos días, como es en el caso de Afganistán. Miles y miles de personas han sufrido las consecuencias de las narrativas racistas emitidas desde Occidente en su mayoría. La tergiversación del Islam con fines lucrativos por parte de los Estados Unidos para llevar a cabo sus guerras e intervenciones en el mundo árabe-islámico, ha tenido graves consecuencias para los habitantes de la región.  Las muertes de miles de personas a causa de los ataques militares de EEUU en territorio iraquí o afgano, junto con la discriminación y xenofobia que las personas originarias de la región y quienes profesan el Islam enfrentan en el exterior, se acrecentó a partir del 9/11.

 

Gilberto Conde, especialista en la región del Medio Oriente por El Colegio de México, apunta que la administración de George W. Bush, al ocupar Iraq en la primavera del 2003, intentaba operar un viraje político. Es decir, tras la caída de Iraq debían caer también los regímenes que le resultaban incómodos a La Casa Blanca como el iraní, el sirio y el libio, pero su rotundo fracaso en Iraq les impidió continuar. Controlar el Medio Oriente resultaba la pieza clave de la estrategia para evitar que algún país o coalición pudiera obtener la hegemonía sobre el conjunto del sistema capitalista.

 

Entonces, podemos ver que EEUU “no da paso sin huarache”. Siempre auspiciado por una narrativa en favor de la democracia, la libertad, el prevalecimiento de los Derechos Humanos y de ser el “justiciero” del mundo, ha llevado a cabo guerras inhumanas que han tenido consecuencias desastrosas para millones de personas alrededor del mundo. Es preciso mencionar que no se deben mezclar las atrocidades cometidas por el gobierno y sistema estadounidense en el mundo, con lo que miles de personas en EEUU sufrieron a causa de los atentados de hace 20 años, que aún siguen recordándose y cicatrizando.  

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