La estrategia de comunicación del gobierno federal en relación con la propuesta de reforma eléctrica ha sufrido modificaciones desesperadas que pusieron a varios funcionarios a hablar sobre el tema, muchos de ellos sin siquiera saber de lo que hablaban.
La desesperación responde a que las mediciones realizadas al interior del gobierno reflejan la extremada dificultad de que la reforma se apruebe. De hecho, tal y como se planteó originalmente, la reforma eléctrica de Andrés Manuel López Obrador está prácticamente muerta.
Así, hemos visto al vocero gubernamental, Jesús Ramírez Cuevas, y a Ricardo Sheffield Padilla, titular de la Profeco, en declaraciones sobre las supuestas bondades de la reforma eléctrica propuesta por su jefe. Sin embargo, en ambos casos, no pasó de meros discursos propagandísticos con la intención de apuntalar la reforma.
La desesperación gubernamental ha llevado también a los dos funcionarios de más alto nivel en materia eléctrica a mentir flagrantemente, incluso cayendo en el ridículo, con la intención de generar una percepción falsa entre la sociedad desinformada. La secretaria de Energía, Rocío Nahle, y el director de la Comisión Federal de Electricidad, Manuel Bartlett, afirman, temerariamente, que en invierno no puede producirse energía solar ni eólica. Bartlett, incluso, asegura que en días nublados no es posible generar energía solar.
La idea es generar confusión y desinformación entre un sector de la sociedad que apoya al gobierno lopezobradorista.
Es impensable creer que ni Nahle ni Bartlett sepan que la mayoría de los paneles solares no son térmicos sino fotovoltaicos, por lo que para que generen energía eléctrica no es necesario que haya calor, sino basta con que haya luz. Incluso, algunos paneles termodinámicos son capaces de generar energía eléctrica aun de noche. Además, la energía eólica o cinética, curiosamente, se produce en mayor cantidad en invierno que en verano.
En las redes sociales, los seguidores del gobierno de López Obrador repiten las mismas ideas de Nahle y de Bartlett. Las afirman como verdades absolutas.
La propuesta de reforma eléctrica de López Obrador, por ser una reforma con carácter de preferente, obliga al Congreso de la Unión a dictaminarla en este mismo periodo ordinario, que concluye en diciembre.
En breve se apreciará una nueva vertiente comunicacional: poner al centro del debate al presidente López Obrador y compararlo con el presidente Lázaro Cárdenas.
La comparación irá en términos de señalar que, así como el presidente Cárdenas expropió el petróleo para devolverlo al pueblo de México, igual López Obrador busca regresarle el sistema eléctrico al pueblo. También mentirán asegurando que con la reforma eléctrica se busca bajar los precios de la electricidad que se entrega a los hogares de México.
La propuesta presentada por el presidente López Obrador no tiene nada que ver con aspectos económicos. Simplemente busca regresar a los tiempos en que la CFE era la única empresa que podía generar y comercializar energía eléctrica en el país.
Con esta regresión, el gobierno federal enfrentará decenas de demandas de empresas que hoy tienen contratos de generación y comercialización de energía eléctrica que les serán cancelados sin considerar indemnizaciones, de acuerdo con lo señalado por el propio Bartlett. Esta será otra veta de explotación de la imagen martirizada de López Obrador, pues se venderá como el líder que enfrenta a los grandes intereses internacionales para defender lo que es del pueblo.
Las demandas serían multimillonarias, y ganarlas será algo muy sencillo para estas empresas. Pero crearle esta imagen al presidente bien vale gastar lo que sea necesario. Pues ¿qué no es el personaje que busca pasar a la historia como el mejor presidente, para ser comparado con los grandes héroes nacionales?
