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Se tenía que decir… Pablo Gómez y el brazo político llamado UIF. Por: Santiago Cárdenas. Destacado

30 Nov 2021
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Poco tiempo pasó para comprobar que la inexperiencia de Pablo Gómez para ocupar la Unidad de Inteligencia Financiera, y a la vez su retorcido colmillo político, son factores determinantes para que desde esa instancia de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público se fragüen las venganzas presidenciales o se oculten los más oscuros secretos financieros.

 

Pablo Gómez carece de cualquier experiencia como auditor o vigilante de recursos. Su experiencia laboral se ubica más en el Poder Legislativo. Ha saltado en varias ocasiones de ser diputado local a ser diputado federal o a ser senador de la República.

 

Para justificar su nombramiento, el gobierno federal recordó que Pablo Gómez es autor del libro “Los gastos secretos del Presidente”, en el que habla de los gastos millonarios detectados a Carlos Salinas de Gortari utilizando los recursos de la llamada “partida secreta”. Esa sería toda su experiencia relacionada con actividades de auditoría o de seguimiento de recursos.

 

Su nombramiento fue una clara señal de que el arribo de Pablo Gómez a la UIF tiene el objetivo de continuar ejecutando venganzas presidenciales. Para ello, el titular de la UIF no requiere experiencia, sino voluntad de acatar los humores presidenciales. El propio Gómez aceptó que la Unidad de Inteligencia Financiera es y seguirá siendo brazo político del gobierno.

 

Ahora, ante la publicación de un reportaje que puso en tela de juicio que los hijos del presidente López Obrador se estén beneficiando del programa “Sembrando Vida”, y con ello su negocio de chocolate esté obteniendo resultados de los que tendrían que dar amplias explicaciones, lo lógico era que la UIF iniciara una investigación que aclarara el origen y manejo de los recursos que obtienen los hermanos López Beltrán. Además, que se aclarara cómo obtuvieron los hijos del presidente una finca de 52 hectáreas en las que siembran cacao para la fabricación de chocolate.

 

Mantener una finca de 52 hectáreas requiere de cuantiosos recursos, y no estaría fuera de lugar que los hermanos López Beltrán dieran unas cuantas explicaciones. Curiosamente, la reacción gubernamental fue atacar a quienes publicaron el reportaje -Carmen Aristegui y la revista Proceso, entre otros-.

 

El presidente López Obrador salió en defensa de sus hijos mayores, a pesar de que había ofrecido responder solamente por el menor de sus hijos, Jesús Ernesto, precisamente por ser menor de edad.

 

Pablo Gómez también reaccionó raudo y veloz para exonerar a los hermanos López Beltrán. Su reacción, tramposa y zalamera, se registró en Twitter, donde respondió a una publicación del periodista Julio Hernández. “Qué pregunta de Astillero! Primero, porque le preguntaron; segundo, porque es un hecho sucedido cuando eran menores; tercero, porque involucra a quien fue su esposa. Qué pregunta tan boba, por si no fuera de plano tontamente malintencionada. No nos merecemos esa prensa”, publicó el titular de la UIF, exonerando a los hermanos López Beltrán, aportando información falsa - ¿tontamente malintencionada? -.

 

Tanto el presidente como Pablo Gómez optaron por linchar a la prensa y a periodistas que osaron cuestionar las actividades de los hijos del mandatario. “Ojalá, @PabloGomez1968, ante indicios de conflicto de interés no te muestres bobo, tonto y mal intencionado ni ‘exoneres’ d bote pronto. El tema no es de ‘cuando eran menores’ sino de su evolución patrimonial reciente, siendo mayores de edad. ¡No nos merecemos estos funcionarios!”, respondió Julio Hernández.

 

“Hoy, como ayer, es de interés periodístico conocer y analizar la eventual evolución patrimonial de miembros de las familias en el poder. Ese es el punto en lo inmediato: saber si el antes inexistente éxito empresarial coincide con la estancia de familiares en el poder”, remató el periodista.

 

Para muestra, un botón. Pablo Gómez está en la UIF para orquestar las venganzas presidenciales, y ¿por qué no? para defender los intereses de la familia presidencial.

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