Una vez más, el presidente Andrés Manuel López Obrador se ha contagiado de COVID-19. Es uno de los 158 mil 332 mexicanos que se contagiaron desde el 9 de diciembre a la fecha, y nuevamente su contagio prende los focos rojos sobre el manejo de la pandemia en el país.
En medio de esta nueva ola de contagios, y a casi dos años del inicio de la pandemia de COVID-19 en el país, la Secretaría de Salud reconoció de forma oficial las 300 mil muertes a causa de la enfermedad del coronavirus. La cifra contrasta con el “escenario catastrófico” de 60 mil fallecimientos que Hugo López-Gatell, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, anticipó en junio de 2020. El número de defunciones ya quintuplicó las estimaciones realizadas por el responsable del manejo de la pandemia en el país.
El desprecio de las autoridades por los efectos y las consecuencias de la pandemia se reflejaron en la capital del país, donde la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, y la secretaria de Salud, Oliva López Arellano, pidieron públicamente a los capitalinos que en caso de presentar síntomas se asuman como positivos y se aíslen, incluso sin hacerse la prueba de COVID. De acuerdo con los datos recabados por las autoridades, en la capital del país se registraron al 7 de enero, 18 mil 635 casos activos de coronavirus, y se detectó que la variante Ómicron ya está desplazando a la Delta, pues hasta el 5 de enero se tenían documentados 150 casos provocados por la nueva variante.
El presidente López Obrador también minimizó a la nueva variante, al señalar que “no es de cuidado”.
Los números y la realidad caminan por una vía, mientras las decisiones y el discurso de las autoridades caminan por otra.
Eduardo Clark, director de Gobierno Digital de la Agencia Digital de Innovación Pública, reconoció un incremento de los casos positivos de coronavirus en la Ciudad de México donde ya suman 622 personas hospitalizadas por el coronavirus. Estas cifras indican que los casos positivos han alcanzado los niveles que se registraban en el pico de la segunda y tercera olas, aunque sin tener el mismo nivel de hospitalizaciones. A pesar de ello, las autoridades capitalinas mantienen el semáforo epidemiológico en verde y la propia jefa de Gobierno ha asegurado que no se prevén acciones de cierre de establecimientos comerciales como medida de prevención para contener la nueva ola de contagios.
México es el país de América Latina con más casos registrados de la nueva variante Ómicron, con 374. Le siguen Brasil y Chile, con 371 y 327 contagios, respectivamente.
La realidad y las cifras muestran que el coronavirus ha puesto nuevamente al país contra la pared. El sábado 8 de enero se registraron más de 30 mil contagios, cifra que impuso un nuevo récord desde que inició la pandemia en México. En tanto, el discurso oficial en Palacio Nacional y en la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México se mantiene tratando de minimizar lo que ocurre.
“Amanecí ronco. Me voy a hacer la prueba más tarde, pero yo creo que es gripe”, expresó López Obrador en la conferencia de prensa del lunes. Más tarde, confirmó su contagio de COVID. No era gripe, y expuso a muchas personas al contagio al presentarse a la conferencia de prensa. Ni siquiera siguió las recomendaciones de la autoridad capitalina que pidió a todo aquel que presente síntomas aislarse y asumirse como positivo aun sin hacerse la prueba.
El resto de esa mañana recibió a otros funcionarios, que ahora están en riesgo de presentar síntomas en los siguientes días.
