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Desde San Lázaro. Abusos de poder, sin límites. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

16 Mar 2022
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Las formas ya son lo de menos para aniquilar a los adversarios. Qué importa si a través de la  judicialización se les quita el cargo o de plano se les encarcela.

Las Fiscalías, como la General de la República, las de la CDMX y Veracruz, por citar solo algunas,  se han quitado el antifaz y de plano se subordinan al poder ejecutivo, faltaba más, lo relevante es ponerse de alfombra para que pasen por encima, sin importar la división de poderes que, se supone, conlleva autonomía e independencia.

El caso de Sandra Cuevas, Alcaldesa de Cuauhtémoc, a quien la despojaron de su cargo por una irrisoria acusación de robo en perjuicio de dos policías, es solo la punta del iceberg de lo que ocurre en la capital del país ante los arrebatos de Claudia Sheinbaum y su talante autoritario que se refleja en la obsesión por entregar buenas cuentas a su mentor en la revocación de mandato y por supuesto, en recobrar las alcaldías que perdió en las urnas, el año pasado, aunque ello sea por la vía del agandalle judicial.

El affaire  Cuevas-Sheinbaum apenas empieza y seguramente el conflicto escalará a instancias superiores tanto en lo político como en lo jurídico, por lo que no es de extrañarse que llegará al Congreso y por supuesto, en su momento, a la vilipendiada Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Muchos de los funcionarios que ahora despachan en diversas oficinas de gobierno, creen que el cargo es permanente y no reparan que algún día dejarán de serlo y entonces sus tropelías y violaciones sistemáticas al marco jurídico serán castigadas, mientras ello, sucede seremos testigos de esa transgresión sistemática a las leyes por parte de miembros de la autollamada 4T.

Si en estos momentos la oposición conformada por el PAN, PRI y PRD no cierra filas para defender a Sandra Cuevas, ya que el tema es netamente político, seguirá la persecución contra otros alcaldes y militantes surgidos de esos partidos políticos.

Lo mismo ocurre a nivel federal en donde desde el púlpito de Palacio Nacional a diario se abre fuego contra “los enemigos del régimen” que un día son periodistas; otro, gobiernos extranjeros y luego; intelectuales, políticos, el INE, etc. en una lista interminable que se usa para estigmatizarlos y también para desviar la atención sobre los temas relevantes como la crisis económica, la inflación, corrupción,  violencia generalizada,  criminalidad,  desabasto de medicamentos, tan solo por citar algunos problemas que dañan a la población.

Mientras los gobernantes tienen la creencia que al grueso de la población se le puede engañar, manipular e inclusive mentir, observamos,  en contraparte,  que en  redes sociales se construye otra narrativa que da cuenta del México real y del proceder de  servidores públicos que solo buscan llevar agua a su molino en demérito de la justicia, la democracia y del cumplimento de sus funciones y atribuciones legales.

Por las benditas redes sociales y medios de comunicación, verbigracia, creció la indignación en el caso de los familiares políticos del fiscal Gertz Manero, a tal nivel que si no fuera por esa caja de resonancia,  no se hubiera dado el milagro de que esté a punto de recobrar su libertad  Alejandra Cuevas Morán.

Así, podemos citar una innumerable lista de ejemplos, en los cuales, merced a la denuncia pública,  se enmendaron decisiones,  corrigieron abusos de poder y  se impidieron violaciones fragantes a los derechos humanos.

Es momento de defender a las instituciones y pugnar por luchar contra la instauración de un régimen totalitario que se ha encargado de eliminar los contrapesos institucionales, ya por cooptación,  por extinción o de plano con nombramientos de incondicionales, como ocurre en la CNDH.

Vemos, por ejemplo, que ante el atropello de acabar con las escuelas de tiempo completo por parte de la titular de la SEP, Delfina Gómez, la Comisión Nacional de Derechos Humanos que tiene como una Piedra como titular, es omisa ante el atropello que afecta a más de 3,6 millones de alumnos.

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