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Desde San Lázaro. Prisión a los adversarios políticos del Presidente. Por: Alejo Sánchez Cano. Destacado

03 Jun 2022
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Con la persecución ordenada por el huésped principal de Palacio Nacional contra Alejandro Moreno y Ricardo Anaya, se pone a México en la ruta en la que van otros gobiernos de la región, como Venezuela, Nicaragua y Cuba, rumbo a la dictadura,  en donde la receta de encarcelar a los adversarios políticos, ha tenido frutos para lograr perpetuarse en el poder.

Los regímenes totalitarios de la región le han dado la pauta al presidente López Obrador, para sacar de la jugada a sus rivales, tal como está ocurriendo con el panista  Anaya y ahora con “Alito”

Por eso decimos que el PRI se juega su futuro con la decisión de mantener o no en su cargo de dirección al campechano.

Sin duda, es insostenible la presencia de Moreno al frente del PRI, aunque para un sector del priismo, sería un error mayúsculo su salida, ya que con ella, se alzaría el gobierno de la 4T con un triunfo que, aunque pírrico, validaría la fuerza de la ley del garrote para quitarse a rivales políticos del camino.

Por lo pronto, en la reunión que tuvo anoche el Consejo Político Nacional del PRI se refrendó el respaldo al presidente del Comité Ejecutivo Nacional, Alejandro Moreno Cárdenas contra la persecución política que enfrenta por parte del gobierno federal de Morena, al tiempo de exigir que el gobierno  deje de intervenir a favor de los candidatos del partido en el poder, en los procesos electorales locales de las 6 entidades federativas a efectuarse el próximo domingo.

Defender lo indefendible pone contra la pared al PRI, sobre todo porque en las elecciones del domingo perderán dos bastiones de los cuatro que les quedan. Oaxaca e Hidalgo y con ello, quedará más que evidente, la desastrosa gestión que ha tenido Alejandro Moreno al frente del tricolor.

El Revolucionario Institucional debería tener un plan B para sustituir a su dirigente nacional, con un perfil que por un lado responda a la prosapia de ese partido y por otro, tenga las agallas suficientes y la experiencia para enfrentar a la 4T y sacar adelante los comicios del próximo año.

Un perfil fresco, sin cola que le pisen y sobre todo  con compromiso e identificación con la militancia.

En este grupo podrían estar, el senador Jorge Carlos Ramírez Marín; Heriberto Galindo, senador suplente de Mario Zamora;  o Enrique de la Madrid.

En otro plano está la propia Carolina Viggano, quien luego de su derrota en Hidalgo podría por prelación estatutaria, sustituir a Alito; el senador Miguel Ángel Osorio Chong o el mexiquense Ricardo Aguilar, diputado federal y secretario de organización del CEN del PRI.

Mientras tanto, El affaire entre  Moreno y el gobierno de la 4T mantiene en vilo la coalición Va por México, conformada por el PAN, PRI y PRD, al tiempo de que se aprietan las tuercas para que Alito deje su cargo y con ello quitarle el golpeteo a su partido y a sus aliados políticos.

Los audios filtrados por ambas partes,  dan cuenta de la extorsión a la que fue sujeto el dirigente priista por parte de la Secretaria de Gobernación, cuyo titular, Adán Augusto López, se encargó de cargarle calor, a través de interpósita persona, el senador del Verde, Manuel Velasco,  para “sensibilizarlo” a él y a los legisladores tricolores en aprobar Reforma Eléctrica.

Al no poder cooptar a los diputados federales del PRI, se detonó el operativo para aniquilar política y judicialmente a Alejandro Moreno, incluso con un eventual desafuero para, incluso, procesarlo a causa de las revelaciones difundidas en los audios clandestinos, en donde trasciende la culpabilidad del dirigente tricolor en operaciones de lavado de dinero y evasión fiscal, también por el apoyo económico de aportaciones privadas a campañas políticas,  prohibidas expresamente por el marco legal electoral,  entre otros posibles delitos que ya investiga la FGR y el INE.

El asunto está que saca chispas porque se avecina la discusión en el Congreso sobre la Reforma Electoral, considerada por los analistas, como las más relevante en la agenda legislativa del presidente López Obrador en el objetivo de mantener la hegemonía de proyecto político que encabeza, más allá del 2024; también por los comicios que se llevarán a cabo en 2023,  en los dos últimos bastiones que le quedarían al PRI, Estado de México y Coahuila.

Por donde se le vea y no obstante el apoyo manifestado por el PAN y el PRD a Alejandro Moreno, no se ve una puerta abierta por donde pueda salir Alito del atolladero en donde se encuentra, sobre todo porque la aplanadora de justicia que está plegada a los designios de AMLO, va con todo contra el campechano.

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