Rumbo a las elecciones de 2023 se ven destapes por aquí y por allá. Morena placeó a sus gallos en Toluca; la secretaria de Educación, quien busca repetir su intento por gobernar el Estado de México, el senador Higinio Martínez, quien también va por la segunda ronda y ya anda en reuniones por toda la entidad, y el Director de Aduanas, Horacio Duarte, más los alcaldes de Ecatepec y Tecámac que han levantado la mano.
Entre los coalicionistas, los liderazgos más posicionados y que han dicho yo, son el diputado local panista, Enrique Vargas, al igual que dos liderazgos femeninos priistas, la diputada federal Ana Lilia Herrera y la secretaria de Desarrollo Social estatal Alejandra del Moral.
Faltaba ver si MC apuntalaría a algún cuadro naranja para esa contienda, hace unos días el senador Juan Zepeda declaró que su partido le apuesta a construir proyecto para el próximo año y para el 2024, no se destapa del todo y es entendible.
Si bien es cierto que Zepeda es un político reconocido en el Estado de México, en todas las encuestas él y Delfina son los personajes más conocidos por la ciudadanía y eso tiene una razón, ya fueron candidatos a la gubernatura; pero de eso a que él y su partido sean competitivos es otra historia.
Zepeda ha perdido tres elecciones de forma consecutiva, por ello es comprensible que esté valorando si se arriesga a vivir una cuarta derrota.
En 2017 quedó en tercer lugar en la elección para gobernador, con el 17.8% de los votos, en aquel entonces fue abanderado del PRD. En 2018 fue candidato de ese mismo partido, el cual iba en coalición con el PAN y MC, para la senaduría, y también perdió, entró por primera minoría, ya que fue Morena quien se llevó esa elección; ya siendo senador dejó la bancada amarilla para pintarse de naranja.
Su última aventura electoral fue el año pasado, cuando intentó ser nuevamente alcalde de Nezahualcóyotl, uno de los municipios con mayor peso electoral en la entidad, el resultado no le fue favorable, perdió en contra de su anterior aliado Adolfo Cerqueda Rebollo, quien ganó postulado por Morena.
Zepeda obtuvo 146 mil votos, aproximadamente el 32% de la votación, quedó en segundo lugar con una diferencia de casi 30 mil votos con respecto al ganador, a pesar de desarrollar una intensa campaña para convencer a sus paisanos de que volvieran a elegirlo como Alcalde. Tuvo incluso 50 mil votos menos que en 2012, cuando sí ganó la alcaldía.
Las cifras de su actual partido tampoco son halagüeñas. En 2017 MC no postuló a ningún candidato a la gubernatura, en el año 2018, en la elección para la senaduría tuvo solo 207 mil votos, es decir, el 2.6% de la votación en el estado (la mayor parte de los votos que obtuvo Zepeda se los aportaron el PAN y el PRD). Para 2021 el partido alcanzó los 329 mil votos en la entidad, 4.9% del total de la votación.
Lo que revelan estas cifras es la realidad del peso electoral actual de Zepeda y de MC en el Estado de México, lo cual en principio no es ni descalificable, ni menor, sin embargo, sí muestran que en una batalla por conquistar la gubernatura de la entidad, su punto de partida está muy lejos de ser competitivo. El senador es reconocido en el estado y tiene buena imagen, pero en materia de resultados electorales y competitividad es hasta ahora solo un espejismo, un mito.
Por ello, se entiende que no abra su aspiración y espere un mejor momento para hacerlo. Aunque los datos también nos revelan que él mismo y su partido deberán realizar una reflexión profunda sobre su decisión de cara a la elección del próximo año, pues el senador naranja se arriesga a enfrentar su cuarta derrota y la división del voto opositor, lo cual podría significar también la debacle de las oposiciones en el Estado de México y con ello, la perdida de las posibilidades de éxito para quienes son contrarios a Morena en 2024.
