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Desde San Lázaro. El ISSSTE requiere terapia intensiva. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

02 Sep 2022
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Desde San Lázaro. El ISSSTE requiere terapia intensiva. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://twitter.com/ISSSTE_mx

Los cotos de poder, producto de la corrupción, que existen al interior del ISSSTE, por intereses detrás de los prestadores de servicios, que hace unos días denunció el propio presidente Andrés Manuel López Obrador, es un asunto que ya está llegando a su límite en la operación y funcionamiento de diversos centros hospitalarios que atienden a la derechohabiencia.

Es cierto, hace falta una reforma completa del ISSSTE, como propone AMLO, pero trabajadores y derechohabientes aseguran que esa ruta de atención a la problemática que vive dicho instituto sería larga y sinuosa en los intentos por poner orden a un tema que ha dado como consecuencia el deterioro, el desprestigio y mala calidad de los servicios que presta, por lo que el personal de cofias de enfermería y batas coinciden en que, antes que nada, primero hay que detener la política del “Laissez faire, laissez passer”, que al parecer ha implementado su actual director Pedro Zenteno Santaella, donde sus subordinados dejar hacer y dejar pasar todo y en la que cada quien hace lo que quiere.

Ejemplos hay muchos, pero para muestra basta un botón. El otrora prestigiado Centro Médico Nacional “20 de Noviembre” vive uno de sus peores momentos y de manera silenciosa sus trabajadores empiezan a armarse de valor para rebelarse públicamente y denunciar omisiones y abusos en la adquisición de bienes y servicios, donde los rumores hablan de alta corrupción en contratos de servicios generales y con sobreprecios en material clínico y medicamentos.

La práctica del “dejar hacer, dejar pasar”, señalan, se ha incrementado desde la llegada de la doctora Martha Alvarado Ibarra, quien, ante la evidente falta de experiencia administrativa, “se ha hecho de la vista gorda” y como encargada del despacho ha dado rienda suelta para que, sin controles administrativos eficaces, sus subalternos “hagan de las suyas” en contubernio con empresas que han sabido hacer jugosos negocios con el instituto.

Por lo pronto Alvarado Ibarra, quien desde fines del año pasado funge como encargada de la Dirección del “20 de Noviembre”, en la Ciudad de México, dejó pasar la oportunidad de su ratificación al frente de dicho nosocomio y ya se habla de una terna donde su nombre ya no aparece, porque su descuido, falta de liderazgo y toma de decisiones han contribuido a llevar al otrora prestigiado hospital a un ambiente de rebelión, inconformidad y malos servicios, de ahí que se requiere una operación urgente en el ISSSTE  para extirpar políticas donde los cuadros directivos hacen lo que les viene en gana para satisfacer intereses personales y de grupo.

En fin, lo que pasa en el CMN “20 de Noviembre” es un reflejo de lo está pasando en todo el ISSSTE y según se observa, más allá de la total transformación de ese instituto, lo que requiere con urgencia son políticas donde los compromisos de eficiencia, calidez, responsabilidad, planeación y organización, inicien desde las cabezas mismas de su cuerpo directivo, eso en lugar de querer buscar culpables entre el personal de batas blancas.

Tal como sucede en el IMSS, el ISSSTE padece la carencia de medicamentos y de la capacidad suficiente para atender la demanda, por ello, los derechohabientes tienen que cubrir con su dinero la compra de medicamentos y otros insumos para su atención, no obstante que cada quincena les hacen el descuento respectivo.

De hecho, todo el sistema público de salud está colapsado, desde el INSABI que resultó ser el mayor fracaso del sector por parte del gobierno de la 4T, a tal nivel que ya entró a batear de emergente el IMSS-bienestar para atender a la población de más bajos recursos que se quedaron sin el Seguro Popular que desapareció el presidente López Obrador.

Si la cabeza está mal, todo lo demás está podrido y lo que ocurre en el ISSSTE tan solo es un reflejo de lo que sucede en el sector salud.

Mientras que los funcionarios se distraen en buscar candidaturas o peor aún, en esconder sus limitaciones con zalamerías y lambisconerías, los derechohabientes padecen en carne viva las deficiencias del aparato de salud pública.

El ISSSTE requiere terapia intensiva y por desgracia en este gobierno no se la harán por falta de voluntad política y de recursos presupuestales, así que estimados trabajadores al servicio del Estado, tendrán que aguantarse hasta que termine el sexenio ya que el sol no se puede ocultar con una mañanera.  

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