Trataron de hacer una serie que mostrara porque el América es el equipo más ganador y popular de México, a cambio produjeron un churro de cuarto nivel que parece más una telenovela que una historia apegada a la realidad y a los sentimientos de su afición, sobre todo de aquella que sigue al equipo desde hace más de 50 años.
Corría la década de los sesenta en donde yo era un chamaco que cursaba la secundaría.
Llegó el año de 1965, cuando él América se coronó ante el Veracruz en el estadio de CU, con un marcador de 2-0 y con un gol de antología de Jorge el “Coco” Gómez.
Un gol olímpico, inolvidable y perfecto.
El primero lo anotó Javier “Chalo” Fragoso, otro jugador maravilloso.
Este personaje, el “Coco”, vivía en la colonia San Andrés en Coyoacán cerca de la secundaría 53 en donde yo cursaba en esa época mis estudios y en la ruta de mi hogar a la escuela pasaba por la calle en donde él habitaba.
Cuando lo vi por primera vez, luego de ese soñado campeonato, no lo podía creer. Allí estaba regando el césped, afuera de su casa, cuando pase enfrente de él, le pregunte si era el “Coco”, me contestó que sí; y partir de ese momento pasaba a diario dos veces por afuera de su casa para volvérmelo a encontrar.
Ello sucedió varias veces. Una de ellas fue después de que metió otro gol de película, contra las Chivas del Guadalajara. Fue un penalti cobrado contra el “Cuate” Calderón. El “Coco” tomó el balón y se perfiló para cobrar el penal y para sorpresa de todos, fintó al Cuate y disparó por el centro, un disparo suave pero certero.
Era la primera vez que en México un jugador se atrevía en un clásico, a tirarlo por el centro.
En los sesenta, Chivas predominaba en el gusto de las mayorías, los aficionados del América éramos pocos pero fieles, había torneos que teníamos más derrotas que victorias pero eso que importaba con tal de ver al equipo de nuestros amores.
Esta supremacía de Chivas sobre él Ame fue cambiando hasta revertirse, tanto en campeonatos como en el incremento de aficionados, hasta convertir a las Águilas en el equipo más popular y ganador de México.
Después de toda esa historia grandiosa, da muina ver el bajo nivel de los jugadores extranjeros que han llegado al equipo y más si en los documentales o series como la de Netflix los ponen a la par de los gigantes de antaño.
Este tipo de historias son las que debieron pasar en la serie de Netflix y no las contadas por jugadores de poco brillo como la de Roger Martínez, quien además de ser un jugador apático, es caprichoso y todavía no entiende lo que significa vestir la casaca del América.
Claro, era obligado poner a los principales protagonistas que forjaron la leyenda en que se convirtió esta escuadra: Carlos Reinoso, Enrique Borja, Alfredo Tena, Cuauhtémoc Blanco, Cristóbal Ortega, Germán Villa, Antonio Carlos Santos, “Ruso” Brailovski, Eduardo Bacas, Héctor Miguel Zelada, etc.
La lista de jugadores de alto nivel que yo he visto en ese equipo: Adrián Chávez, Adolfo Ríos, Horacio López Salgado, Monito Rodríguez, Borbolla, el “Campeón” Hernández, Oswaldo Pata Bendita, Carlos Hermosillo, Moisés Muñoz, Cabañas, Benítez, Jiménez, Guillermo Ochoa, tantos y tantos más como Edson Álvarez, Agustín Marchesin, Kiesse, Iván Zamorano, el “Misionero” Castillo, Luis García, Gonzalo Farfán, Edú, Biyik y Kalusha.
Bueno, hasta el mejor jugador mexicano de todos los tiempos, Hugo Sánchez, jugó en las Águilas.
Los entrenadores que hicieron historia en el club fueron José Antonio Roca, Mario Carrillo, Raúl Cárdenas, el mismo Carlos Reinoso, Jorge Vieira, Manuel Lapuente, bueno hasta el Turco Mohamed, Leo Beenhakker y el “Piojo” Herrera.
Cuando cursaba la prepa 6 en Coyoacán, tuve la oportunidad de pertenecer a la selección de esa prepa y en 1972 fue él América a inaugurar el torneo local para jugar contra nosotros. Una página inolvidable de mi vida.
Emilio Azcárraga debería conjuntar a todas esas leyendas y conformar un grupo asesor para él y la directiva, claro asignándoles un pago mensual, para que opinen sobre la marcha del equipo, la adquisición de jugadores extranjeros, las historias en las plataformas, etcétera y con ello se evitará la contratación de troncos y el resurgimiento de la cantera, entre otras conquistas para el club.
En la historia de Netflix se da cuenta del petardo que resultó ser Santiago Solari, personaje vengativo que no solo obligó a Sebastián Córdova, un jugador de gran calidad salido de la cantera, a emigrar a los Tigres de Nuevo León, sino que unificó a todos los jugadores que dirigía, pero ¡en su contra!
En fin, ojalá se haga otra serie más apegada a la historia del club, mientras vivamos uno de los buenos momentos del América bajo la égida de Fernando Ortiz que ilusiona para conseguir otro campeonato.
