En el manual del populista se asienta que, para contrarrestar los efectos de una mega marcha promovida por los adversarios, es menester, organizar de inmediato, otra de igual o mayor magnitud, para contrarrestar los efectos de la primera.
Así ha ocurrido, verbigracia, en Venezuela, con la dictadura de Nicolás Maduro, quien desde hace años, se ve asediado por la movilización de sus opositores y para contrarrestarlos, se estableció la ley del garrote que conlleva la cárcel a los opositores e incluso la muerte, al tiempo de movilizar a los simpatizantes del régimen.
El presidente López Obrador anunció que el 27 de noviembre nuevamente saldrá a las calles, previó a otrooo informe de gobierno.
La idea es mostrar músculo con los acarreados, burócratas obligados a asistir y beneficiarios de los programas de política social con tintes electorales.
Seguramente, tanto a los gobernadores de Morena y aliados, como a las alcaldías de la CDMX que gobierna ese partido, les pedirán que se sumen con gente a la manifestación.
La pregunta salta a la vista, con qué recursos económicos se financiará la movilización y la respuesta es obvia, con el dinero de todos los mexicanos.
Los presupuestos de las entidades federativas y del mismo gobierno federal están a disposición de la 4T, entonces no se necesita mucha imaginación para vislumbrar el tamaño de la marcha que va en proporción al billete gastado.
Serán decenas de camiones repletos de “manifestantes espontáneos” provenientes del interior del país que vendrán para apoyar “voluntariamente a huevo” a AMLO.
La orden es incuestionable, “requerimos que acudan miles, sin importar el costo”.
Así que veremos en la plaza del zócalo a miles de “simpatizantes del régimen”, quienes acudirán “prontos “voluntariamente” a la cita para defenderlo de los conservadores y privilegiados.
En esto se va el tiempo y el dinero del presupuesto, en establecer las bases de la dictadura, en lugar de solucionar los acuciantes problemas por los que transitan los mexicanos.
Cuando el presidente López Obrador está a un pasito de de tener controlado toda la estructura electoral, judicial, legislativa, de derechos humanos y al ejército, se les está olvidando un pequeño detalle para someter al pueblo; su presidencia ha sido la peor de la historia contemporánea, en la cual los números de muertos por la pandemia por el Covid-19, más de 700 mil; los homicidios dolosos, 140 mil; y las desapariciones y levantados, del orden de 100 mil, han dejado en el territorio nacional un tufillo de muerto.
La crisis económica producto de las erróneas decisiones de AMLO, ha aumentado el número de pobres y arrinconado a las clases medias.
La inflación alimentaria está en dos dígitos, mientras la crisis en el sector salud se recrudece.
Con un gobierno en quiebra, en donde los escasos recursos los tiran en marchas a favor del presidente, en fondear obras faraónicas y en mantener los programas sociales, la presión social seguirá en aumento hasta poner en riesgo la ingobernabilidad y la paz social.
Ante el dispendio de los recursos públicos, están endeudando a las próximas generaciones. En cuatro años aumento la deuda pública al doble de lo que contrató el anterior gobierno.
El avance del crimen organizado es inédito por las vastas regiones del territorio nacional que tienen bajo su dominio, además del narcoterrorismo, lo que ha provocado que las alertas rojas se enciendan en Washington.
Sin resultados, López Obrador, cree que con sus mañaneras y con el dinero que regala le basta para mantener el poder, pues está muy equivocado y eso quedó demostrado con la marcha por la democracia y en defensa del INE que se llevó a cabo el pasado 13 de noviembre, en 52 ciudades del país y 15 en el extranjero.
Estamos ante una población enferma, maltratada y agobiada por la marginación y la pobreza y el presidente se gasta su tiempo y el presupuesto en intentar mantener el poder después del 2024.
En otros tiempos, a dos años de que acabara el sexenio del presidente en turno, se empezaba a vivir el declive del poder presidencial hasta la fecha en que el partido en el poder destapaba a su sucesor, ahora pareciera que no le ha caído el veinte a AMLO de que está próximo a dejar la silla, o será que, su verdadera intención, es seguir gobernando, incluso por interpósita persona, como sería el caso de Claudia Sheinbaum o Adán Augusto López.
A nadie le conviene un México dividido, bueno solo a uno, a aquel que busca esa escisión para justificar su continuidad y por ello requiere hacerse del INE y del Tribunal Electoral, para cumplir con su capricho.
Venga la marcha de acarreados, al fin y al cabo, esos también son pueblo y también están hasta la madre del actual gobierno.
