Quienes no la conocen, ignoran cuál es el arma secreta de Claudia Sheinbaum para haber ganado en las elecciones en las que ha participado, ya que no se ha tratado de una graciosa concesión, sino de logros alcanzados en base a la perseverancia y el trabajo.
Los amplios márgenes con los que ganó la elección por la Jefatura de Gobierno de la CDMX dan cuenta del ardua tarea que desplegó en las tareas de campo, esas que implica recorrer todas las alcaldías y de trajinar de puerta en puerta para palpar en carne propia el sentir de la gente.
En el 2018 arrasó en la CDMX con una diferencia de 18 puntos porcentuales sobre su más cercano competidor y no solo eso, sino que, aun con la suma de todos los oponentes, también hubiera alcanzado el triunfo en las urnas.
En ese entonces, ganó con el 47 por ciento de los votos, lo que le otorgó un gran voto de confianza de los capitalinos para gobernarlos.
En el 2015 fue elegida como jefa delegacional de Tlalpan, la cual conquistó como candidata del naciente partido político denominado Movimiento de Regeneración Nacional, venciendo a la poderosa dupla izquierdista conformada por PRD y PT, por 7 puntos porcentuales.
A partir de esa elección, se observó que no solo gozaba del aprecio de sus correligionarios, sino que se granjeaba rápidamente el cariño y respaldo de la gente.
Desde luego, una cosa es andar en campaña y otra sentarse a gobernar y en ambos casos ha demostrado con pruebas palpables que ha entregado buenas cuentas a los ciudadanos que han confiado en ella.
Los resultados de las encuestas en el reciente proceso de selección que llevó a cabo Morena y sus aliados para definir quien coordinará los comités para la defensa de la cuarta transformación y que a la postre se erigirá como candidata presidencial; vienen a confirmar una vez más que funciona el arma secreta de Sheinbaum para ganar en donde la voluntad popular decide, y esa es precisamente el contacto personal que ha establecido con todo interlocutor que le permita escucharla.
Esta estela de victorias la han puesto en la antesala de la presidencia de la República y como se observan las cosas, seguramente mantendrá su racha de invencibilidad.
Para sus detractores, su gestión el frente de la Jefatura del gobierno de la CDMX, está plagada de claroscuros, aunque para buena parte de los capitalinos, fue rescatable su actuación al frente de una de las urbes más relevantes y complejas del planeta.
Enumerar sus logros en este reducido espacio es hasta ocioso, baste decir que la capital está funcionando con normalidad y que a los grandes problemas que se enfrentó, salió airosa como es el caso de la inseguridad pública, a tal nivel que a su subalterno, mismo que puso al frente de la policía capitalina, mantiene los más altos niveles de aceptación en las encuestas para ganar la ex regencia y claro nos referimos a Omar García Harfuch.
Más allá de filias y fobias hay que reconocer que el empaque mostrado por Claudia a lo largo de su trayectoria política y como servidor público y en las elecciones en las que ha participado ha ganado y con esa etiqueta marcha imbatible hacia la contienda electoral por la presidencia.
Ahora enfrenta varias responsabilidades para cumplir con ese objetivo; la principal, ostentar el bastón de mando que le transfirió el presidente López Obrador y con ese poder, ha asumido sus primeras decisiones; de inicio, ha dejado atrás los resabios y los desencuentros que se dieron en la aplicación y lectura de las encuestas que a la postre la dieron como ganadora del proceso interno de Morena y aliados, al sumar a su equipo a sus adversarios políticos, al tiempo de tender puentes con diversos actores políticos de relevancia.
Ahora, se prepara para enfrentar a Xóchitl Gálvez que le ha venido a dar vida a un frente opositor que se mostraba huérfano hasta antes de su irrupción en el firmamento político.
Si bien es cierto que Sheinbaum mantiene una diferencia de dos dígitos porcentuales sobre la hidalguense, lo cierto es que no se confía, al contrario ya tiene establecido su estrategia nacional para recorrer el mayor número de poblaciones del territorio nacional.
Falta un largo periplo hasta los comicios presidenciales en donde todo puede suceder, pero de lo que hay que estar seguro, además de que México será gobernado por una mujer, es que se avizoran mejores tiempos con quien resulte triunfadora.
