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Desde San Lázaro. Chamaquearon a Marcelo. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

09 Oct 2023
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Desde San Lázaro. Chamaquearon a Marcelo. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://twitter.com/m_ebrard

Marcelo Ebrard está fuera de Morena, si bien no de manera formal, si de manera tácita, así que la duda es en qué momento formaliza su renuncia al partido político que lo cobijó.

La más reciente acusación del ex canciller en el sentido de que los resultados de las encuestas que dieron ganadora a Claudia Sheinbaum como abanderada del oficialismo a la presidencia de la República, ya se conocían desde antes del conteo de los votos y la belicosa respuesta de Mario Delgado, es una declaración de guerra que huele a defenestración.

Desde el día que MEC no le alzó la mano a Sheinbaum, desde ese momento marcó su destino y este no era al lado del presidente López Obrador ni de su sucesora y menos de Morena, si acaso será bajo el cobijo de Movimiento Ciudadano de Dante Delgado y párele de contar.

Está equivocado Ebrard cuando señala que desde antes del conteo ya se sabía el resultado, ya que desde que AMLO se sentó en la silla presidencial ya tenía dibujado perfectamente quien sería su sucesora y en qué términos lo haría, es decir, desde el 2018 ya era un hecho que Claudia iba a ser quien recibiera el bastón de mando, como acaba de ocurrir.

La verdad, a Marcelo lo chamaqueó el presidente con envolverlo con el cuento de las encuestas, ya que no tenía ninguna posibilidad de ganar y no porque los números no le dieran, sino porque los dados estaban cargados.

Tanto sus colaboradores, como comunicadores y muchos amigos del ex titular de la SRE le restregaron en la cara que las encuestas eran una farsa, pero este se empecinó en creer en la palabra de su “carnal” de su “compañero de lucha” y se aventó al precipicio sin paracaídas y sin contar con un plan B.

Otro más avezado, no se hubiera prestado a participar en la simulación y ahorita seguiría en el gabinete de AMLO y con proyecto político a futuro dentro del actual régimen.

Este plan B hubiera sido tener todo planchado con Dante Delgado y los gobernadores emecistas de Jalisco y Nuevo León, Enrique Alfaro, y Samuel García, además de otros liderazgos del partido naranja en el Congreso Federal y otros personajes de renombre como Luis Donaldo Colosio Riojas, pero no lo hizo porque consideró que no  le hacía falta, ahora, quizá demasiado tarde, tejer fino con ellos  para buscar estar en la boleta presidencial.

Cuando uno acepta las reglas de juego para participar en determinada contienda, de entrada  sabe que existe la posibilidad de perder y si este fuera el caso, se debería aceptar el resultado, Ebrard no lo hizo, a pesar de que se le advirtió que no tenía posibilidades de ganar porque ya estaba definida a la vencedora.

En misma noche que se dieron a conocer los resultados del conteo de votos, Marcelo debió haberle levantado la mano a Claudia Sheinbaum, tal como lo hicieron los otros suspirantes de Morena, aunque dos de mala gana, como Cesar Augusto López y Ricardo Monreal, sin embargo optó por no acudir y descalificar los resultados y con esta actitud selló su destino y solo es cuestión de tiempo para que formalice su retirada de Morena y su rompimiento con el presidente.

Qué tanto costará está ruptura a Morena y al proyecto de instauración del obradorato, no lo sabemos, lo que sí es un hecho, es que será un roca en el zapato de la ex Jefa del Gobierno capitalino y en una de esas, incluso, será su adversario político en la boleta presidencial.

Subestimar la salida de Ebrard del oficialismo es un error mayúsculo, porque en momentos en que se requiere sumar al mayor número de fuerzas para ganar la elección presidencial y la mayoría en el Congreso, se prefiere maltratar con las belicosas declaraciones de Mario Delgado de que “tiene que probar sus dichos y responsabilizarse de sus actos”.

No había ninguna necesidad de este tipo de respuestas al “Carnal” y menos de hacer escarnio al chamaquearlo.

Con ello se acelera el rompimiento y vaya a saber cuántos legisladores morenistas, verdes y del PT se alinean con el ex canciller y otros liderazgos regionales en el territorio nacional.

Cuando se apreciaba que la elección presidencial iba a ser un día de campo para Morena y su candidata, irrumpe Xóchitl Gálvez y ahora hay que esperar que Marcelo se levante de la lona para dar pelea.

El aparato propagandístico del régimen reitera que Xóchitl Gálvez se ha desplomado y que Ebrard es un “cadáver político”, cuando la realidad es muy diferente.

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