Con la simulada renuncia a las filas legislativas de Morena, se pavonea en los pasillos de la sede de la Cámara de Senadores con una sonrisa burlona y con la autosuficiencia que da la protección de Palacio Nacional. Ese es el senador Enrique Inzunza, quien es acusado por cortes norteamericanas de estar coludido con grupos criminales y no obstante ello, luce confiado de que las acusaciones de los gringos se las pasará por el arco del triunfo.
Por supuesto el escarnio público en torno a su persona ha puesto una loza en su carrera política que ya se vio frustrada por el dedo flamígero de la justicia que provocó el perder la oportunidad de suceder a Rubén Rocha Moya en la gubernatura, ya que era el personaje más aventajado para alcanzar la candidatura de Morena y sus aliados para competir por la máxima posición política de Sinaloa.
De estar en las puertas del cielo ha caído a la antesala del infierno, ya que tarde que temprano los lazos de la justicia lo alcanzarán, mientras tanto, que goce del fuero que le otorga ser senador y de contar con la protección del obradorato, porque tan solo es cuestión de tiempo para estar en las cortes de Nueva York
Estamos ante un país de cínicos en donde se fustiga la ostentación, pero cotidianamente nos enteramos de los excesos de los miembros del oficialismo en eso de meterle mano al presupuesto y del tráfico de influencias.
Basta ver las andanzas de Andy López Beltrán y carnales para ratificar que eso de que son diferentes al PAN y el PRI, pero que en la realidad son peores y tal como lo hace Inzunza, hacen gala del derroche con recursos públicos y con la ganancia que obtienen de pingues negocios al amparo del poder, como precisamente el huachicoleo fiscal que se ha constituido como el delito que más ha dañado al erario por un monto que se antoja conservador de 600 mil millones de pesos.
No obstante, las graves imputaciones que pesan sobre el junior, este sigue haciendo sus bacanales con amigos empresarios que lo han usado para acrecentar su patrimonio mediante el otorgamiento de contratos públicos.
El ecosistema de amigos –parodeando a Luisa María Alcalde- que ha creado Andy en diversas dependencias de gobierno, permite a todo el clan operar adjudicaciones directas en favor de los cuates, al tiempo de vigilar que los negocios que han echado a andar caminen sin ningún contratiempo.
Mientras que en los informes gubernamentales de la 4T se presume de la austeridad y la humildad, en la realidad, aparece el uso frecuente de aeronaves privadas para su uso y el consumo de artículos de lujo que no corresponden a sus emolumentos y menos al nivel de vida que debe tener un servidor público que debe ubicarse en la justa medianía, tal como lo advertía el Benemérito de las Américas, Benito Juárez.
El amor, el poder y la riqueza no se pueden ocultar y tal vez por ello, transciende los excesos de una nueva clase gobernante que luce inepta en las tareas de gobernar, pero muy eficiente en eso de crear una riqueza inexplicable en muy corto tiempo.
Basta decir que Andy no tenía trabajo hace ocho años y ahora se da el lujo de pasearse por el mundo y de consumir las mejores viandas y los vinos más exquisitos con costos que son prohibitivos para el grueso de la población.
El apotegma de no robar, no mentir y no traicionar al pueblo, en realidad quiere decir, “chíngate todo lo que puedas porque los que vienen son más rateros”.
En dos años del actual gobierno en realidad no se ha visto en hechos palpables que el combate a la corrupción y la impunidad vaya en serio y menos, se ha visto sancionar a funcionarios públicos de Morena que están coludidos con los narcos.
La etiqueta impuesta por el presidente Trump a los cárteles de la droga y sus protectores en el gobierno como narcoterroristas, posibilita a que se les persiga con todo el poder militar de Estados Unidos, sin importar que se asienten en México o en otros países del mundo.
Si Andrés Manuel López Obrador y su estirpe, Rubén Rocha Moya, Adán Augusto López, Enrique Inzunza y otros gobernadores creen que han logrado librar la justicia, pues sencillamente están equivocados.
El tiempo pondrá a cada quien, en su lugar, mientras tanto seguirán sangrando las arcas públicas y haciendo negocios a costa del dinero de todos los contribuyentes.
