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Desde San Lázaro. La metamorfosis. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

14 May 2018
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La versión ganada de José Antonio Meade está en campaña. Desde el seis de mayo somos testigos de la metamorfosis que ha tenido un candidato que traía el chip de una tecnología, que durante toda su vida tuvo que manejar un discurso, sin emoción, con datos duros y convincentes, un aspirante a la presidencia que ya trae una estela ganadora.

El voto duro del PRI ronda alrededor de los 8 millones y medio, cifra recolectada con base a la votación obtenida en los últimos seis comicios federales. Esta cifra contrasta con los 15 millones que aseguran algunos amigos que quieren tapar el sol con un dedo.

Precisamente, si consideramos que en la última elección presidencial, Peña Nieto obtuvo una votación de 19.2 millones de votos, pues el candidato del PRI, PVEM y NA, está muy lejos para llegar a esa cifra, por eso el convencer al voto fue útil para alcanzar el objetivo.

A Meade le urgía hacer cambios personales, en su equipo y en el PRI, si es que quería ser un candidato competitivo. Cada día que pasaba era tiempo perdido en un proyecto que se repuso a contracorriente por el desprestigio que padece el PRI y el primer priista del país.

¿Habrá sido tarde la reinvención de Meade? el tiempo lo dirá. Lo que es un hecho es que recompuso el rumbo y ahora si se presenta como un candidato muy atractivo para el electorado.

Su participación en los programas de Tercer Grado y de Milenio fue un éxito y por primera vez se vio en la pantalla una transformación extraordinaria en un hombre que no fue convencido ni a sus allegados.  

La metamorfosis no quedó como en cuento surrealista de Franz Kafka, inacabada e indefinida, sino en un candidato hasta carismático que al igual que ahora Enrique Peña Nieto, se mueve multitudes y no por su atractivo personal, sino por sus promesas que se hacen con conocimiento y todas ellas trabajadas con los cómos. No se trata de invenciones simples, sino que están articuladas y soportadas por los recursos correspondientes y explicadas al detalle, su obtención.

Conquista mercados de electores. Así, entre la comunidad universitaria existe cierta aceptación de un candidato que si bien está asociado al PRI, también lo consideran como el más preparado y con la mejor trayectoria profesional y personal.

De igual manera, el prestigio que tiene José Antonio como un personaje probo le granjea simpatías en sectores de la población que están hartos de la corrupción y la impunidad.

Ahora el reto, es lograr separar al PRI ganador del corrupto, del semillero de ladrones al de políticos que tienen como prioridad al país.

A 45 días de la cita con el destino se dan dos elementos interesantes y contundentes en las encuestas, uno, la caída de Andrés Manuel López Obrador y otro, el estancamiento de Ricardo Anaya y el despunte de José Antonio Meade.

Claro, estas tendencias no las reconoce AMLO, sin embargo, en corto lo analiza y realiza todo tipo de acciones para reposicionarse, como la misma amnistía.

Cierto, el Peje ha marcado la agenda nacional con el tema de la cancelación del nuevo aeropuerto y otro más, pero eso significa mucho de los nuevos adeptos, las cinco semanas de la elección del 1 de julio, estos serán definitivos.

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