Los focos rojos están prendidos en la casona de la Roma, en donde despacha el presidente electo, por la amenaza real de los legisladores panistas de boicotear la ceremonia del 1 de diciembre, en la que Andrés Manuel López Obrador será investido con la banda presidencial y con ello, formalmente será el presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.
Luego de que los diputados de Acción Nacional tomaran la tribuna del palacio legislativo de San Lázaro, el pasado martes, con una pancarta en la que se leía: “No a la Dictadura Obradorista” y una foto de Obrador sobrepuesta en la figura del dictador venezolano Hugo Chávez, los morenistas pegaron el grito al cielo y clamaron a los cuatro vientos por el respeto a las instituciones y la figura presidencial.
Es de risa loca, que las huestes de Andrés Manuel se rasguen las vestiduras, cuando ellos, casi impidieron que Felipe Calderón tomara posesión de su cargo en la cámara de diputados. Fueron tales las protestas, el 1 de diciembre del 2006, que los insultos fueron los menos, ante las agresiones físicas de los diputados izquierdistas, afines al tabasqueño.
En una rápida y tensa ceremonia, Calderón se puso él mismo la banda presidencial, mientras que Vicente Fox, atestiguaba silencioso el hecho.
Por la puerta de atrás tuvo que entrar Calderón para recibir la banda, de manos del presidente de ese órgano legislativo, Jorge Zermeño, quien segundos antes, fue entregada por Vicente Fox.
El vergonzoso incidente fue presenciado, entre otros visitantes distinguidos, por el ahora rey de España, Felipe de Borbón, así como George Bush, padre, en nombre de los Estados Unidos.
Ahora, 12 años después, ante la intransigencia de la bancada de Morena en la reciente aprobación de la Ley Orgánica de la Administración Pública, en la cual a todas luces fue ilegal, en virtud a la violación de diversos ordenamientos internos de la cámara Baja, además de transgredir el marco constitucional, se preparan los panistas, desconocemos si los timoratos legisladores priistas también, para denunciar el atropello y la ilegalidad de sus pares de Morena.
En tribuna estará el sátrapa Nicolás Maduro que seguramente se alarmará ante el agravió al presidente López Obrador.
Los pésimos oficios parlamentarios de Porfirio Muñoz Ledo y Mario Delgado han complicado que la ceremonia oficial de transmisión del Poder Ejecutivo federal se lleve a cabo bajo un ambiente de respeto republicano y normalidad democrática.
Pero los agravios, no solo han sido entre diputados, también se ha ofendido a las fuerzas armadas al tratar de impedir que acudieran a la ceremonia, los altos mandos, aunque Muñoz Ledo, causante de agravio, se desdijera, días después.
También se ha insultado a la inteligencia y sus expectativas, de un sector de la población que se siente lastimado por las mentiras, la demagogia y la simulación del nuevo gobierno, al justificar mediante una consulta popular patito, la cancelación de la construcción del aeropuerto de Texcoco.
Qué decir, de los miles de mexicanos que perderán sus trabajos en NAICM o aquellos que laboran en la banca y que serán despedidos a fin de año, sector que unos días han perdido 10 veces más de los que faltaba por invertir en Texcoco, por culpa de una iniciativa legislativa irresponsable y temeraria.
Desde luego, en nada abona que se trate de obstruir la ceremonia del 1 de diciembre, ya que se lesiona la gobernabilidad e imagen internacional del país, por ello, sería conveniente que esta se realizara sin ningún contratiempo, empero, es tanta la impotencia de los representantes populares de la oposición que ven como una oportunidad de oro, el evento, para manifestar su postura ante la intolerancia, el autoritarismo y la sinrazón.
