Con las tomas de protesta como Gobernador Constitucional del Estado de Jalisco Enrique Alfaro y de Claudia Sheinbaum como Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, aunque suene prematuro, sus nombres empiezan a sonar entre la opinión pública como los favoritos para la carrera presidencial de 2024.
Alfaro, del partido Movimiento Ciudadano rendirá protesta este miércoles 6 de diciembre, un día antes los hizo Sheinbaum, del partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena), y aunque son figuras con atractivo mediático falta aún por conocer sus desempeños como mandatarios y ver si los resultados que entreguen a la ciudadanía en los próximos cinco años les alcanza para ubicarse en el ánimo del electorado nacional como aspirantes a la silla del águila.
Por supuesto que en la filas de Morena hay más candidateables o aspirantes presidenciales, ahí están por ejemplo los nombres de Ricardo Monreal, líder de los morenistas en el senado y en el lado del Ejecutivo federal se puede leer el nombre del canciller Marcelo Ebrard, por mencionar solo a dos, y falta ver a otros liderazgos que surjan desde la oposición, en ese caso del Partido Acción Nacional, que por cierto es la organización que hasta ahora se ha ubicado como el principal grupo opositor del gobierno entrante, en tanto hay que ver si ahora si se le hace al priista Miguel Ángel Osorio Chong o a cualquier otro entre los gobernadores salientes en el presente sexenio.
Son nombres que ya suenan, eso es inevitable por sus trayectorias, tal vez aquí lo importante de esta carrera en no dejarse llevar por el canto de las sirenas y concentrarse en su trabajo o bien, en el caso del primer morenista del país, no tomar partido por alguno de sus colaboradores, porque si una experiencia hay al respecto no es necesario remitirse a muchos años atrás, no, esa mala experiencia se vivió en recientemente e historias palaciegas hay muchas que se contaban en los pasillos der la residencia oficial Los Pinos y desde el mismo Palacio Nacional.
A casi un minuto después de que el presidente Enrique Peña Nieto tomará protesta como mandatario nacional, pocos olvidan las intrigas y lucha por el poder rumbo a la candidatura presidencial surgidas al interior de su gabinete. Entonces nadie dijo nada, los grupos dividieron el interés nacional por encima de intereses personales. Se hablaba de una lucha intestina entre los apellidos Videgaray, Nuño y Osorio, y lejos de esa triada los que no comulgaban con ese interés.
Lo que pasó al final ya todo lo sabemos, ninguno de esos grupos logró posicionarse al frente del otrora poderoso partido tricolor, uno y otro fueron jalados por las circunstancias del desprestigio priista provocada, principalmente, por actos de corrupción de gobernadores emanados de sus filas. Ninguno llegó pero las leyendas ahí quedaron, hay quienes afirman que uno de ellos fue alentado por el grupo del presidente, otros señalan que el presidente mismo tenía a uno como sus favoritos y otras versiones mencionan que los gobernadores tenían su propia jugada, en tanto que, ante ese juego perverso de intereses, el priismo optó al final por un candidato externo, un buen candidato, pero un partido con una mala imagen, con el desgaste natural que da el ser gobierno, sus malos gobernantes y pérdida de identidad en lo ideológico, todo en su conjunto derivó en una historia de derrota y disminución de sus bancadas parlamentarias.
Lo anterior sirva como colofón en esta historia política que apenas comienza en la filas del nuevo gobierno, está visto que en política no valen intereses personales o distracciones partidistas, aquí lo que importa es la amalgama y el engranaje del gabinete, para todo hay tiempo, y los tiempos de ahora es entregar resultados acordes a líneas trazadas en campaña y ya como gobierno.
También los saben los del Movimiento Ciudadano, quienes cuentan con un buen perfil en la trayectoria del jalisciense Enrique Alfaro, pero lo que al final va contar serán los resultados como gobierno y en esa parte hay que concentrarse las 24 horas. Entonces no se debe desaprovechar la mala experiencia de los tricolores de luchas palaciegas y todos aquellos que tengan una vela encendida en la carrera presidencial lo piensen dos veces cuando vean la interrogante de ¿quién más en la carrera presidencial?, que conste, y hasta aquí porque como veo doy.
