- Entre la vida y la muerte, el PRI.
- Entre incertidumbre su historia va a una Biblioteca.
- PNR, PRM, PRI… ¿irán a la Cuarta Transformación?
Con incertidumbre, desorientados, sigilosos, desmotivados y entre reproches, así se reunieron los priistas para celebrar, más bien para conmemorar, 90 años de su partido el Revolucionario Institucional (PRI) y lo hicieron para recordar su historia porque -según se vio- la etapa de corrupción la quieren olvidar para dar paso a un mejor futuro.
Se reunieron para dar a conocer que próximamente contarán con una biblioteca que tiene por objeto dar cuenta de toda esa historia de triunfos, políticas desarrolladoras, militancia distinguida y otros momentos de gloria durante 9 décadas de priismo.
En noventa años de vida el otrora poderoso partido vivió situaciones de aciago, confusión ideológica, luchas internas, pero en su momento sus dirigentes se reunieron para tomar acuerdos, para lograr definiciones claras en sus estatutos y para lograr la unidad de su militancia, pero nada de eso sucede en la actualidad.
Los noventa años de historia surgieron con la conformación del Partido Nacional de la Revolución (PNR) en 1929; después pasó a ser Partido de la Revolución Mexicana (PRM), nombre que adoptó en los tiempos de la presidencia del general Lázaro Cárdenas cuando corría el año 1938, hasta llegar al año de 1946, cuando en convención Nacional se reunieron los consejeros políticos, con una participaron mil 967 delegados, y al final, por aclamación, dieron por terminada la historia del PRM y desde entonces, bajo el lema de “Democracia y Justicia Social”, surgió el priismo.
Eran otros tiempos, otros dirigentes, otros pensamientos, otra historia.
Con tres etapas transformadoras de por medio, ayer la dirigencia nacional que comanda la sobrina del ex presidente mexicano, Carlos Salinas de Gortari, reunió a 386 consejeros políticos para darles a conocer que próximamente el PRI contará con su biblioteca, pero de la sucesión de la dirigencia en ciernes y de la difícil situación política que viven, después de la estrepitosa derrota electoral del año pasado, donde perdieron la presidencia y sus bancadas parlamentarias en el Congreso de la Unión quedaron prácticamente extintas, de eso nada se dijo y quienes se atrevieron a comentar al respecto seguramente lo hicieron a manera de rumor o casi en secreto con sus interlocutores porque ante el pleno y desde el micrófono nada de nada.
Para nadie es un secreto que el priismo vive momentos difíciles, tal vez los peores en 90 años de historia y aun así su dirigencia envía mensajes de tener miedo a seguir haciendo historia.
No sé si los consejeros acudieron a esa cita solo para conmemorar la efeméride del aniversario, lo cierto es que en tribunas querían conocer la postura de su partido no solo de lo que han hecho, sino un posicionamiento contundente de lo que están dispuestos a hacer ante los errores cometidos y que el secretario técnico del Consejo Político del PRI, Ernesto Nemer, dijo que “no se volverán a repetir”.
Solo por mencionar algunos aspectos de esta reunión, diremos que lo más emotivo de esta asamblea fueron las porras de aliento que surgían entre las tribunas ubicadas a la derecha e izquierda del auditorio, de los sectores CNC y CTM, porras que eran disputadas solo por los gritos de quienes, al parecer, anunciaban el surgimiento de un nuevo sector: El Edomex o mexiquense, quienes no dejaban de gritar “Alfredo, Alfredo…” en alusión a la presencia del gobernador de la cercana entidad que colinda con la Ciudad de México, de apellido Del Mazo.
Y sí, los mexiquenses se apoderaron no solo de una tercera parte de la tribuna, sino también de la mitad del escenario, donde la otra mitad lo ocupó la dirigencia del CEN priista, encabezada por Claudia Ruiz Massieu. Y es que, fue la Orquesta Sinfónica del Estado de México quien se encargó de dar realce, con la interpretación del algunas piezas musicales y la entonación del Himno Nacional, y si no hubiera sido por ellos la reunión habría sido más que aburrida.
“La Historia de México no se entiende sin el PRI” señalaba enfáticamente el también mexiquense Ernesto Nemer, y agregaba, palabras más palabras menos que El PRI entiende su pasado y mira hacia el presente.
Pues será el sereno, pero los ahí reunidos poco querían hablar de su historia ya que hoy lo que los ocupa, y les preocupa, es su futuro, y desde la dirigencia de su partido ni un guiño existe de querer tomar al toro por los cuernos, tal vez prefieran dejar esa titánica tarea a la nueva dirigencia que por estatutos se debe cambiar en agosto del año en curso, eso si las bases priistas dejan que el tiempo los consuma y su historia se consulte solamente en la nueva biblioteca. Pronto lo sabremos.
VA MI RESTO.- Más allá del semblante desencajado, del adormilado discurso y los timoratos llamados de unidad y firmeza a la militancia, más allá de eso, llamó mucho la atención el atuendo negro de la dirigente nacional. Se vistió de luto, tal vez icónicamente quiso anunciar la muerte de su partido porque en palabras no se atrevió.
Y es que, en las reflexiones de dentro y fuera de ese instituto político, de lo único que se habla es sobre su vida o su muerte. ¿Cuál de las dos teorías será la que al final predomine?
A propósito de los mexiquenses, quien abandonó de inmediato el recinto, antes de que la militancia concluyera la entonación del himno nacional, fue el mismísimo ex gobernador Eruviel Ávila Villegas, eso a pesar de que el auditorio hubo un fuerte contingente de sus paisanos. El ahora senador se salió por la puerta de atrás como queriendo huir, y tal vez lo hizo para evitar rendir cuentas a quienes mal gobernó, y hasta ahí porque como veo doy.
