El respeto a la autonomía de los Estados por parte de la Federación y el gobierno de la república, debe plasmarse en todos los actos republicanos, protocolarios y en la distribución equitativa de los Ingresos. Esto conlleva la plena consideración a los gobernadores y sus gobernados.
Los mandatarios estatales de todos los partidos, agrupados en la Conago, han mostrado el pleno respeto al presidente de México y aunque algunos de ellos, se han manifestado en contra de los súper delegados que nombró López Obrador en cada entidad, lo cierto es que le han dispensado el respeto institucional que merece la investidura presidencial.
Por desgracia esta actitud respetuosa e institucional no se ha visto correspondida por Morena ni por el propio Andrés Manuel, ya que si bien es cierto que en los actos con gobernadores emanados del PRI, PAN y PRD, las rechiflas y los abucheos no se han hecho esperar, a lo que el presidente trata de contener, la verdad es que solo un tonto pasaría por alto que en cada evento se repite el mismo patrón y ello corresponde por “una extraña coincidencia” al “Manual para Eventos del Señor Presidente en Estados de Oposición”, que circuló profusamente hace algunos días.
Algunos gobernadores que han padecido los embates de las huestes de AMLO, han respondido en el acto y han alzado su protesta ante el propio presidente. Tal fue el caso de los priistas; Héctor Astudillo, de Guerrero y recientemente el gobernador de Colima, José Ignacio Zavala, sin embargo, hay otros que han resistido estoicos.
Si la cosa fuera al revés, que los gobernadores azuzaran a la gente en contra del presidente, ya se hubiera puesto de cabeza el Congreso y “las benditas redes sociales”, para pedir la dimisión de los mandatarios estatales, empero, si viene de parte de los simpatizantes de Morena y del tabasqueño, pues la cosa no trasciende.
Todos sabemos que cualquier gobernador del país, aún el más desprestigiado tiene la capacidad de movilización para provocar protestas contra el titular del Ejecutivo Federal y es precisamente el quid del asunto. No lo hacen por respeto y por ser institucionales.
Ya en corto, varios de ellos, se han quejado de la perversa estrategia que lleva a cabo Morena contra ellos, claro con visos políticos en aras de obtener el poder en los comicios de gobernadores que se irán dando a lo largo del sexenio de López Obrador y por supuesto en las elecciones intermedias del 2021.
Esa Estrategia en la que está inmersa toda la estructura gubernamental que se ha creado alrededor de los súper delegados estatales y de los nuevos programas sociales, tiene una hoja de ruta que cada pieza del rompecabezas está perfectamente articulada.
Por supuesto que la Secretaría del Bienestar es el vórtice del programa electoral del Morena.
Son tan descuidados y desaseados los bisoños operadores de Morena que dejan rastro en todo lo que hacen.
Así, el Manual de Operación en Estados de Oposición, así, el padrón de beneficiario de los programas sociales.
Los gobernadores no son unas blancas palomas, pero de eso a que los pretendan pasar por ingenuos en los eventos con el presidente, es otra cosa.
En cualquiera de los casos, López Obrador debe conminar a su gente a dejar de lado estas prácticas anti republicanas y avocarse a gobernar para todos los mexicanos, sin distingos partidistas.
Aunque pedirle peras al olmo es imposible y por lo que se ha observado en los primeros 100 días del nuevo gobierno, pues no hay forma de que ello suceda.
