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Desde San Lázaro. Prueba de fuego para Monreal. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

09 May 2019
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Después de su desliz en la ciudad de Aguascalientes, al prometer “ayuda” para sus habitantes, si el candidato de Morena a esa alcaldía, Arturo Ávila, gana la contienda del 2 de junio, Ricardo Monreal enfrenta uno de sus mayores retos como coordinador parlamentario de sus correligionarios en el senado, se trata de la aprobación de la reforma educativa en este periodo extraordinario.

El exgobernador zacatecano se ha revelado como un gran político, capaz de construir puentes de diálogo y entendimiento con los liderazgos de la oposición en la cámara Alta. Se ha convertido en un  negociador por antonomasia y ello ha posibilitado que buena parte de la agenda legislativa que puso sobre la mesa el presidente López Obrador, avance sin contratiempos.

Sin embargo, todavía existen varios temas que por diversas razones siguen pendientes y uno de ellos es precisamente la reforma educativa, misma que estuvo a punto de ser aprobada hace unos días, de no ser por el senador morenista, Salomón Jara, quien abandonó del salón de plenos, momentos antes de la votación.

Claro, el bloque opositor conformado por los senadores del PAN, PRI, PRD y MC están ejerciendo el tan necesario contrapeso al poder hegemónico del presidente de la república.

La cifra dorada de 85 votos para alcanzar la mayoría calificada en el senado, le quita el sueño a  Monreal, sobre todo si solo pastorea a 59 senadores, aunque de repente se les salen del redil, la realidad es que se han mostrado disciplinados, con lo que le falta conseguir esos anhelados 26 votos para obtener la aprobación de esas reformas que son vitales para el proyecto político y de gobernanza de AMLO.

Puede sonar extraño, pero Monreal tiene entre las propias filas de Morena sus mayores enemigos. Saben que es un elemento de mucho peso, independiente y fiel al presidente, pero que no comparte la visión excluyente y territorial, por ejemplo,  de la propia líder de ese partido, Yeidckol Polevnsky.

El también ex jefe delegacional de Cuauhtémoc se recompuso de la derrota ante Claudia Sheinbaum en la carrera por la jefatura de gobierno de la CDMX y también en perder la candidatura de su partido para la gubernatura de Puebla, que, a la postre no quedó en manos de su candidato el senador Alejandro Armenta.

A raíz de estas derrotas, se propaló a través de varios jilguerillos afines a sus detractores, la versión de que AMLO estaba molesto con el político zacatecano, a lo que el mismo López Obrador se encargó de desmentir.

Si no ocurre otra traición entre los senadores de Morena y aliados políticos, Monreal debe sentirse satisfecho de haber sacado adelante la madre de todas las reformas que ahora emprende el gobierno de la 4T, la educativa.

Ya hizo el trabajo, tejió fino en la negociación con los coordinadores partidistas y legisladores de oposición en la cámara Alta.

Criticó a la marcha del 5 de mayo a la que llamó ingenua en sus propósitos y que fue manipulada con fines políticos, empero, casi se muerde la lengua el senador, porque él si orquestó manifestaciones con propósitos enteramente personales o de grupo, sin embargo, ahora que es  líder parlamentario, pues tiene que asumir un discurso a favor de su jefe.

Veremos en la próximas horas el desenlace de este capítulo que dio pie al periodo extraordinario de sesiones en el Congreso, lo que es un hecho es que Ricardo Monreal enfrenta el mayor reto político de su vida y si avanza como va, se le abren las puertas del cielo que le auguran un futuro todavía más halagüeño.

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