Solo fue la crónica de una renuncia anunciada que se venía comentado en los comederos políticos, ya que Josefa González-Blanco Ortiz-Mena, ex titular de Semarnat, se vio rebasada por los incendios a nivel nacional y por los recortes ordenados por Raquel Delgado, Oficial Mayor de la SHCP.
Podríamos decir que le hizo un favor al presidente López Obrador, su acción prepotente de regresar el avión cuando ya llevaba 38 minutos en vuelo.
Tanto la renuncia de Germán Martínez Cázares a la dirección general del IMSS como, ahora la de González Blanco responden al poquísimo margen de maniobra que tienen los miembros del gabinete legal y ampliado en cumplir con las funciones encomendadas por su jefe.
Los machetazos al presupuesto en todas las áreas de gobierno para canalizar a los proyectos de infraestructura de AMLO y a sus programas sociales, léase, base político electoral han provocado daños irreversibles en diversos sectores que son neurálgicos para el funcionamiento y viabilidad del gobierno.
Otro rubro que requiere recursos es precisamente la Guardia Nacional que ya cuenta con todo el entramado legal para desplegar sus funciones en todo territorio nacional.
El Congreso no escatimó esfuerzo alguno para que el gobierno de la llamada 4T no tenga pretextos a la hora de rendir cuentas en este tema que es de vital importancia para todos.
La pregunta que flota en el ambiente es cuál de los colaboradores del presidente seguirá los pasos de las dos primeras bajas del sexenio de AMLO.
Para encontrar la pista tendríamos que ver quién de ellos tiene la mecha corta y no es obstinado, como Germán Martínez o de plano quien ya se subió a su ladrillo y terminó mareado.
Otra versión se inclinas que la baja saldrá del llamado gabinete Fifí compuesto por: Alfonso Romo Garza, jefe de la oficina de la Presidencia, Javier Jiménez Espriú, Secretario de Comunicaciones y Transportes, Olga Sánchez Cordero Secretaria de Gobernación e incluso Marcelo Ebrard Casaubon, Secretario de Relaciones Exteriores. Ellos representan el ala operativa de asuntos torales en la agenda del presidente, por ello se dice que aunque presenten su renuncia no será aceptada.
Lo cierto es que la incompetencia también es un factor que incide en la decisión de removerlos.
En este caso están; Rocío Nahle García, Secretaria de Energía, Alfonso Durazo Montaño, Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana y su vocero Jesús Ramírez Cuevas, Coordinador General de Comunicación Social de la Presidencia de la República; claro habría que agregar a Manuel Bartlett, Director General de la Comisión Federal de Electricidad.
Habría que decirlo, el balance del inicio de Andrés Manuel López Obrador ha sido desastroso a grado tal que su principal activo que tenía entre la sociedad, la credibilidad está por los suelos. El recurso de echarle la culpa de todos los males a la mafia del poder y a sus antecesores ya no se lo traga la población, quien más allá de discursos y justificaciones padece en carne propia las acciones de un gobierno bisoño que se ha quedado anclado en el pasado en eso que llaman gobernar.
